Estadísticas 2009


En 2009, 18 de cada 100 casos de morbilidad hospitalaria en México fueron por tumores malignos en los órgano s hematopoyéticos (principalmente leucemia).

El Distrito Federal presenta las tasas más altas de morbilidad hospitalaria por cada 100 mil habitantes por cáncer de mama (64.74), cervicouterino (48.28) y próstata (32.95).

La principal causa de morbilidad hospitalaria en la población menor de 20 años son los tumores malignos en órgano s hematopoyéticos.

38 de cada 100 niños con leucemia en 2009 tienen entre 5 a 9 años.

En 2009, 14 de cada 100 hombres con cáncer de mama tienen entre 60 y 64 años

La letalidad hospitalaria por tumores malignos en México es de aproximadamente 6 de cada 100 personas afectadas por esta enfermedad.

En México durante 2009, murieron 65 de cada 100 mil personas a consecuencia de tumores malignos.

El cáncer constituye un grupo de enfermedades que han afectado a los seres humanos desde tiempos ancestrales. Existen registros de cáncer de hueso en momias egipcias del año 1600 a.c., por ejemplo, el caso más antiguo de cáncer de mama data del año 1500 a.c. (Akulapalli, 2009), reportado en manuscritos; incluso, se tiene registro del tratamiento paliativo que se proporcionaba, y de la falta de cura ante la enfermedad. El nombre de “cáncer” lo recibe de Hipócrates (460–370 a.c.), por la palabra griega karkinos que significa cangrejo.

La Organización Mundial de la Salud [OMS] (2011) estimó que la principal causa de muerte en el mundo durante 2008 fue el cáncer, con 7.6 millones de casos, lo cual equivale al 13% de todas las muertes a nivel mundial, principalmente por cáncer de pulmón, estómago, hígado, colon y mama.

En América Latina, de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud [OPS] (2011) durante el periodo 2007-2009, la tasa de mortalidad estandarizada a consecuencia de alguna neoplasia maligna fue de 110.7 muertes por cada 100 mil habitantes; para la región, las tasas más altas se ubicaron en Uruguay (168.4), Cuba (143.3) y Perú (136.6); en contraste, México presentó la tasa más baja de Latinoamérica (75.4) resultado de los esfuerzos que se han llevado a cabo en materia de prevención, atención oportuna y sensibilización entre la población.

En este sentido, la OMS apoya a la Unión Internacional contra el Cáncer y conmemora el 4 de febrero el Día Mundial contra el Cáncer . Por ello, con el fin de brindar información estadística relevante y favorecer en la labor de difusión, prevención y apoyo para la persona que vive con la enfermedad, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) presenta un panorama general sobre las neoplasias malignas que afectan a la población mexicana.

Morbilidad

Existen muchos mitos relacionados con el cáncer, pero para entender el proceso de esta enfermedad se debe tener en cuenta que el cuerpo humano produce células de manera constante, mismas que eventualmente mueren. En ocasiones, esta producción genera células defectuosas, que no mueren y continúan generando nuevas células defectuosas, mismas que invaden otros tejidos (proceso conocido como metástasis), formando finalmente un tumor maligno. Aunque la creación de nuevas células es un proceso normal en el cuerpo humano, existen factores que favorecen el crecimiento de células malignas, entre ellos está la obesidad, la herencia, el consumo de ciertas substancias (tabaquismo) o la exposición a virus (papiloma humano, inmunodeficiencia humana y hepatitis C, por mencionar algunos). Si bien cuando se tiene un diagnóstico de ese tipo, lo primero que viene a la mente de la población es un proceso de enfermedad que lleva a la muerte, este desenlace depende del tipo de tumor, su malignidad y el grado de avance al momento de la detección.

Existen más de 100 tipos diferentes de cáncer (Instituto Nacional del Cáncer , 2011e [NCI por sus siglas en inglés]) y la mayor parte de ellos toman el nombre del órgano origen. Durante 2009 las principales causas de morbilidad hospitalaria en la población mexicana son por tumores malignos en los órgano s hematopoyéticos (leucemias en su mayoría) con 17.9%; órgano s digestivos con 14.8%; y mama con 12.5% de los casos; en contraste los tumores del labio, de la cavidad bucal y de la faringe (1.6%); ojo y sus anexos (0.5%) y los tumores malignos (primarios) de sitios múltiples independientes (0.1%), presentan los porcentajes más bajos.

Entre los hombres, las principales causas de morbilidad hospitalaria se presentaron en órgano s hematopoyéticos (22.8%); órgano s digestivos (17.5%); y del tejido linfático y afines -que incluye Sarcoma de Kaposi y Linfoma de células T, periférico y cutáneo- (9.8%). Mientras los que reportaron menos casos fueron en tumores de ojo y sus anexos (0.6%); mama (0.4%); y los tumores malignos (primarios) de sitios múltiples independientes (0.1 por ciento).

En las mujeres, el cáncer de mama constituye la principal causa de morbilidad hospitalaria (22.0%); seguida de los tumores de los órgano s hematopoyéticos (14.1%); y de los órgano s genitales femeninos (13.5%). En contraste, las tasas más baja se observan para el cáncer de labio, de la cavidad bucal y de la faringe (1.2%); ojo y sus anexos (0.5%); y los tumores malignos (primarios) de sitios múltiples independientes (0.1 por ciento).

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Para el caso de la población infantil y joven (menores de 20 años) el comportamiento de la morbilidad hospitalaria presenta un patrón especial; se observa que los tumores malignos en los órgano s hematopoyéticos concentran la tasa más alta, siendo en la población de 5 a 9 años donde se presentan las mayores tasas por cada 100 mil niños para cada sexo (73.95 en niños y 60.38 en niñas), seguidos por los niños de 0 a 4 años (58.22 en los varones y 44.95 en las mujeres).

Entre la población de 0 a 4 años, la segunda causa de morbilidad hospitalaria entre los niños se ubica en otros tumores malignos (7.44 por cada 100 mil niños de ese grupo de edad) y en las niñas en ojos y sus anexos (6.02); mientras que los varones de 5 a 9 años es en los tumores en tejido linfático y afines (11.91) y en las niñas en el encéfalo y otras partes del sistema nervioso central (5.93 por cada 100 mil niñas de esa edad).

De igual manera, la segunda causa de morbilidad hospitalaria en los varones de 10 a 14 años son tumores malignos en tejido linfático y afines (8.63) y en las mujeres de ese grupo de edad, los tumores en hueso y de los cartílagos articulares (9.35). Finalmente en los jóvenes de 15 a 19 años, la segunda causa de morbilidad en los hombres se concentra en los tumores malignos en células germinares (testículos) con una tasa de 10.33 por cada 100 mil hombres del mismo grupo de edad y sexo; mientras que en las mujeres en los tumores en hueso y de los cartílagos articulares (5.62).

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Considerando que algunos de estos tumores presentan mayor incidencia en la edad adulta, es importante que desde temprana edad los padres, por ejemplo, enseñen a sus hijos a realizarse autoexploraciones en testículos y mamas, con el fin de sensibilizar a la población infantil sobre la importancia de estas prácticas para la detección oportuna de síntomas o signos de alarma.

Respecto al cáncer en órgano s hematopoyéticos como la principal afección de morbilidad hospitalaria en la población menor de 20 años, se observa que son principalmente leucemias (linfoide, mieloide, monocítica y otras de tipo celular no especificado), los niños de 5 a 9 años tienen los porcentajes más altos de incidencia (37.8%), seguido por los niños de menores de 5 años (26.5 por ciento).

Si bien la leucemia no es prevenible, existen una serie de síntomas como el cansancio, dolor en el abdomen, dolores articulares y fiebre, por mencionar algunos, que las madres o cuidadores deben tener presentes, para acudir al médico en etapas tempranas de esta enfermedad y con ello, mejorar el pronóstico (SSA, s.f. e INC, 2011d).

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Actualmente, uno de los cánceres que reciben mayor atención en los medios de comunicación, así como de los programas de salud, es el cáncer de mama, dentro de los factores de riesgo más sobresalientes, (Novoa, Vargas, Malagon y Bustillos, 2006 y OMS, s.f.) se encuentran los antecedentes familiares, inicio de menstruación temprana, menopausia tardía, primer embarazo tardío y haber utilizado anticonceptivos hormonales. Otras investigaciones mencionan que, el aumento en las tasas de incidencia son resultado de la alimentación, al menor número de partos y la poca duración de la lactancia materna (OMS, s.f.). Al respecto, se ha calculado (Danaei et al., 2005, citado en OMS, s.f.) que 21% de los casos de este cáncerse deben al consumo de alcohol, sobrepeso u obesidad y a la falta de actividad física.

En México, durante 2009 el Distrito Federal (64.74), Jalisco (55.40) y Aguascalientes (46.15) presentaron las mayores tasas de morbilidad hospitalaria por cada 100 mil habitantes (incluye tanto a hombres como mujeres) por cáncer de mama, mientras que estados como Hidalgo (2.89), Tlaxcala (1.85) y Estado de México (1.75), tuvieron las tasas más bajas.

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Asimismo por grupos de edad, se observa que el porcentaje de morbilidad hospitalaria de cáncer de mama es más alta en las mujeres de 30 a 59 años (68.6%), comparada con la que presentan los hombres (45.9%), misma que se invierte entre la población masculina menor de 30 años y de 60 años y más, quienes presentan en cada grupo, los porcentaje más altos. Siendo las mujeres de 45 a 49 años las más propensas a padecerlo (16%), seguidas de las mujeres de 50 a 54 (15.2 por ciento); mientras que los hombres de 60 a 64 años presentan más esta afección (14.1%), seguido los hombre de 55 a 59 (12.3 por ciento).

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El cáncer de mama en los hombres es poco común, la falta de promoción y de conciencia de la enfermedad, impiden que identifiquen que están en riesgo, incluso si hay antecedentes en sus familias; lo que dificulta un diagnóstico temprano, razón por la cual generalmente se detecta en estadios avanzados (INC, 2011b). Por ello, es primordial insistir en la necesidad de dirigir también a la población masculina las campañas de prevención y promoción para la detección oportuna de cáncer de mama.

Otro cáncer que afecta a la población femenina es el cervicouterino, que se origina generalmente, por la exposición al Virus del Papiloma Humano (VPH), del que existen más de 150 variaciones, cuya característica principal es la producción de verrugas genitales o papilomas, pero sólo 15 son responsables de la mayoría de los casos de cáncer cervicouterino, vagina, pene, vulva, ano y orofaríngeo (INC, 2011a).

Durante 2009, el Distrito Federal, Chihuahua y Nayarit tuvieron las tasas más altas de morbilidad hospitalaria por cáncer cervicouterino (48.28, 26.66 y 25.21 por cada 100 mil mujeres, respectivamente);mientras que en Guerrero, Tlaxcala y Estado de México se presentan las más bajas (5.22, 3.08 y 2.23, cada uno).

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De igual manera, entre la población que padece cáncer cervicouterino, el porcentaje más alto de morbilidad hospitalaria concentra en la población de 35 a 59 años, principalmente en la población de 45 a 49 años (15.1%), seguido de las mujeres de 40 a 44 años y de las de 50 a 54 años (14% y 13.2%, respectivamente).

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Para el caso de los hombres, el cáncer que ha recibido mayor atención en el terreno de la prevención es el de próstata, siendo una afección que afecta más a hombres mayores de 65 años y poco común entre los menores de 45 años; y aunque se desconoce su origen, se ha demostrado que ser mayor de 45 años, tener la piel negra, antecedentes familiares y antecedente de ciertas infecciones de trasmisión sexual –como herpes y citomegalovirus), incrementan el riesgo de padecer este cáncer (SSA, 2001 e INC, 2011c).

En su primera etapa, este padecimiento no presenta síntomas y es tratable, mientras que en avanzadas llega hasta invadir huesos y requerir cirugías agresivas que pueden afectar permanentemente la erección, o bien, terminar con un cáncer intratable y mortal (op.cit, 2001 y op.cit, 2011c) por ello es importante la realización oportuno a través de estudios sanguíneos o tacto rectal, y en caso de sospecha realizar otros especializados como ultrasonografía, tomografía, entre otros.

En el país, durante 2009 el Distrito Federal presentó la tasa más alta de morbilidad hospitalaria por cada 100 mil hombres con 32.95 casos, seguido por Colima (20.22) y Durango (18.63); en contraparte, Querétaro, Chiapas y Estado de México presentaron las tasas más bajas con 3.80, 3.25 y 2.96 por cada 100 mil hombres, respectivamente.

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Por grupos de edad, la morbilidad hospitalaria por cáncer de próstata sólo afectó al 1.3% de los hombres menores de 45 años, mientras en los mayores de 80 años se incrementa hasta 19.7%, seguidos de los hombres de 70 a 74 años con 19.3%, y los de 65 a 69 años con 18.5 por ciento.

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Mortalidad

A pesar de las diversas acciones que se llevan a cabo en torno a la prevención, cabe resaltar que aún hay tumores de difícil diagnóstico, que no generan síntomas y de difícil atención preventiva, razón por la cual existen todavía muchas muertes a causa del cáncer. Si bien el diagnóstico temprano apoya el tratamiento, no es la única variable que afecta, pues depende del tipo histológico, tratamiento y un diagnóstico certero, razón por la que es importante acudir al médico a la menor sospecha.

En este sentido, se puede calcular la letalidad de los tumores malignos con base en el número de casos de egresos hospitalarios por defunción por tumores malignos; este permite conocer el impacto en la mortalidad a causa de ellos, al medir el grado de agresividad que tiene, es decir, cuántas personas fallecieron en un hospital del total de egresos hospitalarios por este padecimiento. Así, en México, el porcentaje de letalidad por tumores malignos durante 2009 fue de 6.4, es decir, aproximadamente 6 de cada 100 personas hospitalizadas con estos padecimientos murieron en el hospital.

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Asimismo, considerando el total de defunciones en México durante 2009, la tasa de mortalidad observada por tumores malignos en hombres fue de 65.11 por cada 100 mil hombres y en las mujeres de 65.49 por cada 100 mil mujeres; es importante que una vez que se tiene un diagnóstico terminal, se busque apoyo con tratamientos e intervenciones en clínicas del dolor –que cuentan con algólogos, psicólogos especialistas en oncología y tanatólogos–, que tienen como objetivo mantener la calidad de vida del paciente para garantizar una muerte digna; sin embargo como es difícil identificar el total de intervenciones de este tipo, además que es insuficiente la infraestructura en salud mental y de difícil acceso y, que existe poco personal calificado, es necesario fortalecer espacios para la atención de la población en esta situación (SSA, 2002).

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Por grandes grupos de edad, se observa que la neoplasia que presenta la mayor la tasa de mortalidad observada entre los niños y jóvenes (0 a 14 y 15 a 29 años, respectivamente) es la que se origina en los órgano s hematopoyéticos (2.70 y 2.62 por cada mil habitantes de cada grupo, respectivamente), seguida por los tumores malignos en el encéfalo y otras partes del sistema nervioso (0.86 en niños de 0 a 14 años) y en células germinales en jóvenes de 15 a 29 años (0.94).

Entre la población adulta (30 a 59 años), las tasas de mortalidad más alta se concentra en los tumores malignos en órgano s digestivos (15.01 por cada 100 mil personas de ese grupo de edad) y en órgano s genitales femeninos (11.63). Finalmente en la población de adulta mayor, nuevamente son los tumores malignos en órgano s digestivos los que presentan las tasas más altas (173.26 por cada 100 mil adultos mayores) y en órgano s genitales masculinos (129.04).

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Con lo anterior se observa la importancia de sensibilizar a la población adulta, en la realización de estudios preventivos para el diagnóstico oportuno de enfermedades como el cáncer de mama y de próstata, además de mejorar los estilos de vida de la población para disminuir la incidencia del cáncer en órganos digestivos.

Consideraciones finales

En México se han realizado muchos esfuerzos para disminuir los casos nuevos por tumores malignos, así como las posibles secuelas a largo plazo. Cada persona afectada por estos padecimientos tiene que realizar una lucha constante para tratar de sobrevivir a una enfermedad desgastante y demandante que exige esfuerzos tanto del paciente como de su familia.

Por ello, es menester crear conciencia para favorecer las conductas de protección y promover el auto cuidado de la salud, pues al final, la responsabilidad de la salud está principalmente en las manos de la persona y en segundo término en las instituciones de salud.



Creado: 2019-02-05 09:22:34
Última vez actualizado: 2019-04-12 14:07:00