Tipos de Cáncer > Cáncer de Páncreas > Detección y diagnóstico

Antecedentes médicos y examen físico

Su médico tomará sus antecedentes médicos completos para determinar si tiene algún factor de riesgo de cáncer de páncreas y para obtener información sobre el dolor (por cuánto tiempo lo ha tenido, qué tan grave es, dónde lo tiene y qué lo empeora o mejora), alteraciones con el apetito y el peso, así como el cansancio y otros síntomas.

La exploración física a fondo se centrará principalmente en el abdomen para determinar si tiene masas o acumulación de líquido. Se le revisará su piel y la parte blanca de los ojos para ver si tiene ictericia (color amarillento). Los cánceres que obstruyen el conducto biliar también provocan que la vesícula se agrande, lo cual a veces se puede detectar en un examen físico. El cáncer de páncreas puede propagarse al hígado, ocasionando su agrandamiento.

El cáncer también puede propagarse a los ganglios linfáticos sobre la clavícula y a otras localizaciones. Estas áreas serán observadas con cuidado para determinar si hay hinchazón que pudiera significar propagación de un cáncer.

Estudios por imágenes

Tomografía computarizada

La tomografía computarizada es un estudio de radiografía que produce imágenes transversales detalladas de su cuerpo. En lugar de tomar una sola imagen, como se hace en una radiografía convencional, una tomografía computarizada toma muchas imágenes mientras gira a su alrededor. Luego, una computadora combina estas imágenes en una imagen de una sección de su cuerpo.

Una tomografía computarizada ha sido descrita como una rosca (dona) grande, con una camilla estrecha que se encuentra en la abertura central. Usted necesitará acostarse inmóvil sobre la camilla mientras se realiza el examen. Las tomografías computarizadas toman más tiempo que las radiografías convencionales, y usted podría sentirse un poco confinado por el anillo mientras se toman las fotografías.

Antes de realizar el estudio, se le podrá solicitar que beba aproximadamente entre 1 y 2 pintas (entre medio y un litro) de un líquido llamado contraste oral. Esto ayuda a delinear el intestino, a fin de que determinadas áreas no puedan confundirse con tumores. Es posible que también le coloquen una línea IV a través de la cual se inyecta una clase diferente de tinte de contraste (agentes de contraste por vía intravenosa). Esto ayuda a delinear mejor las estructuras, como los vasos sanguíneos en su cuerpo.

La inyección puede causar cierto enrojecimiento y sensación de calor. Pocas personas son alérgicas al colorante y desarrollan urticaria, o raramente presentan reacciones más graves como problemas para respirar o presión sanguínea baja. Asegúrese de decir al médico si es alérgico a algo o si ha tenido alguna vez una reacción a cualquier material de contraste utilizado para rayos X.

Este estudio se hace con frecuencia para el diagnóstico del cáncer de páncreas, y es útil en la clasificación por etapas del cáncer (qué tanto se ha propagado). La tomografía computarizada muestra el páncreas con bastante claridad y a menudo puede confirmar la localización del cáncer. Además, puede mostrar los órgano s adyacentes al páncreas, así como los ganglios linfáticos y los órgano s distantes donde pudiese haber propagación de cáncer. Este estudio puede ayudar a determinar si la cirugía será una buena opción de tratamiento.

Biopsia con aguja guiada por CT: Las tomografías computarizadas se usan para guiar con precisión una biopsia con aguja al área donde se sospecha está el tumor. Para este procedimiento, el paciente permanece en la camilla de la tomografía computarizada, mientras un médico mueve una aguja de biopsia a través de la piel y hacia el tumor. Las tomografías computarizadas se repiten hasta que la aguja esté dentro de la masa. Se extrae una muestra mediante una biopsia con aguja fina o una biopsia por punción con aguja más gruesa y se observa con un microscopio.

Imágenes por resonancia magnética

Las imágenes por resonancia magnética utilizan ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. La energía de las ondas de radio es absorbida por el cuerpo y luego liberada en un patrón formado por el tipo de tejido del cuerpo y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen detallada de las partes del cuerpo. Esto no sólo produce imágenes de las secciones transversales del cuerpo como un examen de tomografía computarizada, sino que también produce secciones que son paralelas a la longitud de su cuerpo. Al igual que en la tomografía computarizada, se inyectará un material de contraste, pero esto se usa con menos frecuencia.

La mayoría de los médicos prefieren examinar el páncreas con una tomografía computarizada, pero una Imagen por resonancia magnética pudiera algunas veces proveer más información. Además, es útil para examinar el cerebro y la médula espinal.

Las imágenes por resonancia magnética toman más tiempo que las tomografías computarizadas, a menudo hasta una hora. Puede que durante la realización del estudio, permanezca acostado dentro de un tubo estrecho lo cual puede resultar incómodo y confinante para algunas personas.

Centellografía de receptores de somatostatina

La centellografía de receptores de somatostatina, también conocida como OctreoScan, puede ser muy útil en el diagnóstico de tumores neuroendocrinos pancreáticos. Utiliza una sustancia parecida a una hormona llamada octreótida que ha estado adherida a una sustancia radioactiva (indio 111). La octreótida se adhiere a proteínas en las células del tumor de muchos tumores neuroendocrinos pancreáticos, pero es menos útil en encontrar los insulinomas.

Una pequeña cantidad de esta sustancia se inyecta en una vena. La sustancia viaja por la sangre y es atraída por tumores neuroendocrinos. Aproximadamente cuatro horas después de la inyección, se puede usar una cámara especial para mostrar donde se ha acumulado la radioactividad en el cuerpo. Luego de varios días también se pueden hacer estudios adicionales.

Este estudio puede ayudar a diagnosticar un tumor neuroendocrino pancreático, pero también puede ayudar a tomar decisiones sobre el tratamiento. Si un escáner muestra un tumor neuroendocrino pancreático, esto a menudo significa que el tumor dejará de crecer si se trata con octreotida.

Tomografía por emisión de positrones

La tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET) conlleva inyectar una forma de azúcar radioactiva (conocida como fluordesoxiglucosa o FDG) en la sangre. Debido a que las células cancerosas en el cuerpo crecen rápidamente, éstas absorben grandes cantidades de azúcar radiactivo. Después de aproximadamente una hora, usted será colocado en la camilla de la máquina de la PET. Usted permanecerá acostado por aproximadamente 30 minutos mientras una cámara especial crea una fotografía de las áreas de radiactividad en el cuerpo. La imagen no es muy detallada, pero puede proveer información útil sobre todo su cuerpo.

Este examen es útil para detectar la propagación de los cánceres de páncreas exocrinos, pero debido a que los tumores neuroendocrinos crecen lentamente, éstos no se muestran bien en la PET.

Los estudios PET/CT combinan una tomografía computarizada y una tomografía por emisión de positrones para localizar mejor el tumor. Esta prueba puede ser especialmente útil para encontrar el cáncer exocrino que se ha propagado más allá del páncreas y que no pudiese extirparse mediante cirugía. Además, puede ser una prueba útil para determinar la etapa del cáncer. Esta prueba puede incluso localizar cánceres en etapas tempranas.

Ecografía (ultrasonido o US)

En la ecografía se usan ondas sonoras para producir imágenes de los órgano s internos, como el páncreas. Para una ecografía del área abdominal, se coloca en la piel una sonda en forma de vara llamada transductor. El transductor emite las ondas sonoras y detecta los ecos a medida que rebotan de los órgano s internos. Una computadora procesa el patrón de ecos para crear una imagen en la pantalla.

Los ecos que la mayoría de los tumores del páncreas producen difieren de los que produce el tejido normal del páncreas. Los distintos patrones de eco pueden ayudar a distinguir algunos tipos de tumores pancreáticos entre sí.

Si los signos y síntomas indican que es probable que haya cáncer de páncreas, la tomografía computarizada generalmente sirve mejor que la ecografía para dar un diagnóstico preciso. Pero puede que se realice una ecografía en caso de que no pueda determinarse si otras enfermedades sean la causa de los signos y síntomas del paciente. Además, la ecografía se usa comúnmente para examinar el hígado, y se puede usar si una persona presenta síntomas (como ictericia) que apuntan a un problema con el hígado.

La ecografía endoscópica es más precisa que la ecografía abdominal, y es probablemente la mejor manera de diagnosticar el cáncer pancreático. Esta prueba se realiza con una sonda de ultrasonido que se adjunta a un endoscopio (un tubo de fibra óptica, delgado, flexible y con una fuente de luz que los doctores utilizan para observar el interior del tracto intestinal). Los pacientes son sedados, es decir, se les da medicina para adormecerlos. Luego se desliza la sonda por la boca o la nariz a través del esófago (tubo que conecta la boca con el estómago) y el estómago, y hacia la parte inicial del intestino delgado. La sonda puede ser dirigida hacia el páncreas, el cual está próximo al intestino delgado. La sonda está ubicada en la punta del endoscopio, por lo que se puede acercar al tumor para capturar imágenes. Ésta es una buena manera de observar el páncreas. Resulta mejor que la Tomografía Computarizada para localizar tumores pequeños. Si se observa un tumor, se le puede hacer una biopsia durante este procedimiento.

Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (ERCP)

Para este procedimiento, un endoscopio (un tubo flexible, delgado e iluminado) se introduce en la garganta del paciente y se pasa hacia abajo por el esófago y estómago hasta llegar a la primera parte del intestino delgado. El médico puede observar a través del endoscopio para encontrar la ampolla de Vater (donde el conducto colédoco se conecta con el intestino delgado). El médico guía un catéter (un tubo muy pequeño) desde el extremo del endoscopio hasta el conducto colédoco. Entonces, una pequeña cantidad de tinte (material de contraste) es inyectada a través del tubo hacia el conducto colédoco y se toman las radiografías. Este tinte delinea el conducto biliar y el conducto pancreático. Las radiografías pueden mostrar un estrechamiento u obstrucción de estos conductos que podrían deberse al cáncer de páncreas. El médico que hace este examen también puede colocar un cepillo pequeño mediante el tubo para extraer células y hacer una biopsia (para observar con un microscopio y determinar si son cancerosas). Por lo general, este procedimiento se hace mientras el paciente está sedado (se le da medicina para que esté somnoliento).

La ERCP también puede utilizarse para colocar una endoprótesis ("stent", un tubo pequeño) en el conducto biliar para mantenerlo abierto en caso de que un tumor cercano esté ejerciendo presión sobre éste.

Angiografía

La angiografía es un procedimiento de radiografía que se usa para examinar los vasos sanguíneos. Se inyecta una pequeña cantidad de un material de contraste en una arteria para delinear los vasos sanguíneos, y luego se toman las radiografías.

La angiografía puede mostrar si la sangre que fluye en un área en particular está bloqueada o comprimida debido a un tumor y puede mostrar cualquier vaso sanguíneo anormal (alimentando el cáncer) en esa área. Esta prueba puede ser útil para determinar si el cáncer de páncreas ha crecido más allá de las paredes de ciertos vasos sanguíneos. Se usa principalmente para ayudar a los cirujanos a decidir si se puede extirpar completamente sin causar daño a los vasos sanguíneos vitales y también les ayuda a planificar la operación.

Además, la angiografía se puede utilizar para detectar tumores neuroendocrinos pancreáticos que son tan pequeños que no se pueden observar en otros estudios por imágenes. Estos tumores causan que el cuerpo forme más vasos sanguíneos para “alimentar” al tumor. Estos vasos sanguíneos adicionales se pueden observar en la angiografía.

Este procedimiento pudiera ser incómodo porque el radiólogo que lo realiza tiene que insertar un pequeño catéter en la arteria que llega al páncreas. Por lo general el catéter se inserta en una arteria en la ingle y se guía hasta llegar al páncreas. Se suele administrar un anestésico local para adormecer el área antes de insertar el catéter. Luego se inyecta rápidamente el tinte para delinear todos los vasos mientras se toman las radiografías.

Análisis de sangre

Puede que se utilicen varios tipos de pruebas sanguíneas que puedan ser útiles para diagnosticar el cáncer de páncreas o, de haberse detectado, para determinar las opciones de tratamiento.

Las pruebas sanguíneas que analizan los niveles de distintos tipos de bilirrubina (un químico producido por el hígado) son útiles para determinar si la ictericia del paciente es causada por una enfermedad del hígado o por una obstrucción del flujo biliar (ya sea por un cálculo biliar, un tumor o alguna otra enfermedad).

Puede que los niveles sanguíneos elevados de los marcadores tumorales CA 19-9 y antígeno carcinoembrionario indiquen un diagnóstico de cáncer de páncreas exocrino, aunque estas pruebas no siempre son precisas.

Otras pruebas sanguíneas pueden ayudar a evaluar el estado general de salud del paciente (como la función de su hígado, riñón y médula ósea). Estas pruebas también pueden ser útiles para determinar si podrían tolerar una intervención quirúrgica mayor.

Tumor es neuroendocrinos pancreáticos

Los análisis de sangre para conocer los niveles de ciertas hormonas pancreáticas pueden ayudar a diagnosticar los tumores neuroendocrinos pancreáticos. En el caso de insulinomas, los niveles de insulina, glucosa y péptido C se miden mientras el paciente está en ayunas (sin comer o beber). (El péptido C es un subproducto de la producción de insulina). Se extrae sangre cada 6 a 8 horas hasta que el paciente comienza a presentar síntomas de bajos niveles de azúcar en la sangre. El diagnóstico de un insulinoma se hace cuando existe un bajo nivel de glucosa en la sangre con altos niveles de insulina y péptido C.

Otras hormonas pancreáticas, tales como gastrina, glucagón, somatostatina, polipéptido pancreático y VIP (péptido intestinal vasoactivo), se pueden medir con muestras de sangre que se pueden usar para diagnosticar tumores neuroendocrinos pancreáticos. Puede ser muy útil medir el nivel de una sustancia llamada cromogranina A (CgA). Este nivel aumenta en la mayoría de los casos de tumores neuroendocrinos pancreáticos, incluso en los tumores no funcionales.

Por otro lado, los niveles de gastrina aumentan en pacientes que están tomando el tipo común de medicinas antiúlcera s conocidas como inhibidores de la bomba de protones. Ejemplos de estos medicamentos incluyen: Omeprazol (Prilosec®), esomeprazol (Nexium®), lansoprazol (Prevacid®) y otros. Estas medicinas se utilizan comúnmente para tratar a las personas con dolor y acidez estomacal. Un paciente tiene que dejar de recibir inhibidores de la bomba de protones por lo menos una semana antes de medir el nivel de gastrina, esto para que el medicamento no aumente falsamente el nivel de gastrina. La medición de los niveles de gastrina es más útil cuando se combinan con una prueba que mida la cantidad de ácido en el estómago. Esto se debe a que los bajos niveles de ácido pueden derivar en altos niveles de gastrina. Cuando un gastrinoma está presente, se observan altos niveles de gastrina junto con altos niveles de ácido.

Los inhibidores de la bomba de protones también pueden aumentar los niveles de CgA. Por lo tanto, los pacientes también necesitan suspender estos medicamentos antes de que se obtengan los niveles de CgA.

En caso de tumores carcinoides, se puede hacer un análisis de sangre para detectar serotonina, la cual produce muchos de estos tumores. El organismo convierte la serotonina en ácido 5-hidroxiindolacético (5-HIAA), y lo libera en la orina. Una prueba comúnmente usada para detectar síndrome carcinoide mide los niveles de 5-HIAA en una muestra de orina tomada en 24 horas. Esta prueba puede ayudar a diagnosticar muchos (pero no todos) los tumores carcinoides.

Algunas veces, los tumores no producen mucha serotonina, pero sí producen su precursor, 5-HTP, el cual se puede convertir en serotonina en la orina. En pacientes con estos tumores, el nivel de serotonina en la sangre pudiera estar normal, aunque los niveles de serotonina y 5-HTP en la orina estén elevados.

El consumo de alimentos que contengan mucha serotonina puede aumentar los niveles de 5-HIAA en la orina. Entre estos alimentos se encuentran, la banana, el plátano macho, el kiwi, ciertas nueces, aguacate, tomates y berenjena. Además, las medicinas, incluyendo jarabe para la tos y acetaminofén (Tylenol) pueden afectar los resultados. Estas sustancias deben evitarse antes de realizar las pruebas de orina y sangre para tumores carcinoides.

Otras pruebas comunes que se realizan para detectar carcinoides pueden incluir, análisis de sangre para cromogranina A (CgA), enolasa específica de neuronas , sustancia P y gastrina. Dependiendo de la ubicación del tumor y de los síntomas del paciente, los médicos también pueden ordenar otros análisis de sangre.

Biopsia

Los antecedentes médicos del paciente, el examen físico y los resultados de los estudios por imágenes pueden sugerir de forma contundente la presencia de cáncer de páncreas, pero la única forma de estar seguro es extirpando una pequeña muestra del tumor y observarla bajo el microscopio. Este procedimiento se conoce como biopsia.

Existen varios tipos de biopsias. La que se usa más a menudo para diagnosticar cáncer de páncreas se denomina biopsia por aspiración con aguja fina. En este estudio, un médico introduce una aguja fina a través de la piel hasta llegar al páncreas. El doctor usa imágenes de tomografías computarizadas o de ecografía endoscópica para ver la posición de la aguja y asegurarse que esté en el tumor.

Los médicos también pueden hacer una biopsia del tumor mediante una ecografía endoscópica para colocar la aguja directamente en el tumor a través de la pared del duodeno. En cualquier caso, las muestras pequeñas de tejido pueden extraerse mediante la aguja. Las principales ventajas de este estudio son: no es necesario administrarle al paciente anestesia general (el paciente no está "dormido") durante la prueba y que los efectos secundarios significativos son poco comunes.

En el pasado, las biopsias quirúrgicas solían realizarse más comúnmente. Este tipo de biopsia requiere de una laparotomía (una larga incisión a través de la piel hacia la pared del abdomen para examinar los órgano s internos). Es posible tomar muestras de las áreas cuya apariencia o tacto luzcan o se sientan anormales al extirpar una pequeña porción de tejido con un bisturí o mediante una aguja. El cirujano puede usar una aguja fina (como en una biopsia por aspiración con aguja fina). Más frecuentemente, los cirujanos usan una aguja más grande para extraer un núcleo cilíndrico de tejido de aproximadamente media pulgada de largo y menos de un octavo de pulgada de diámetro (conocida como biopsia por punción con aguja gruesa). La desventaja principal de este tipo de biopsia es que se debe usar anestesia general y el paciente debe permanecer en el hospital para su recuperación.

Actualmente, la laparotomía es pocas veces recomendada. Los médicos prefieren usar la laparoscopia como un método de observación y quizás tomar una muestra del páncreas con la biopsia. Se suele sedar o adormecer a los pacientes durante este procedimiento. El cirujano hace varias incisiones pequeñas en el abdomen e inserta instrumentos compactos como telescopios en la cavidad abdominal. Uno de estos usualmente se conecta a un monitor de video. El cirujano puede observar el abdomen, ver qué tan grande es el tumor y si se ha propagado, así como extraer muestras de tejido si lo requiere.

Puede que el médico no haga una biopsia en alguien que tenga un tumor en el páncreas que luzca como un cáncer (según los estudios por imágenes), si tal parece que se puede hacer una cirugía para remover todo el cáncer. En lugar de una biopsia, el médico puede proceder con la cirugía. Si el médico descubre durante la cirugía que el cáncer se propagó demasiado como para removerlo completamente, puede que sólo se extraiga una muestra del cáncer para confirmar el diagnóstico, y el resto de la operación planeada será suspendida.

Si se planeó tratamiento (tal como quimioterapia o radiación) antes de la cirugía, es necesario realizar primero una biopsia para confirmar el diagnóstico.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdepancreas/guiadetallada/cancer-de-pancreas-early-diagnosis

Fecha de actualización: 17/Junio/2013


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Andrés Medina Ortíz
Tengo 9 años con enfermedades...
Todas las enfermedades me han enseñado algo... pero el cáncer me hizo más humano y más humilde. Leer más

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