Tipos de Cáncer > Cáncer de Tiroides

Aspectos psicológicos

Aspectos psicológicos

Las principales afectaciones causadas por los tratamientos son las deformidades y las disfunciones, que causan miedos, niveles de ansiedad y altos niveles de tristeza, que pueden variar dependiendo de la gravedad de la enfermedad. Los problemas de las funciones (alteraciones en la voz, incapacidad para articular palabras, dificultades para tragar y respirar), los cambios en la apariencia y en la expresión facial. Las alteraciones sufridas reflejan los defectos y limitaciones a los cuales se deben adaptar el enfermo y la familia.
Las interacciones sociales pueden verse afectadas por la dificultad para comunicarse que tienen muchos pacientes como consecuencia del cáncer y del tratamiento. En esta etapa será fundamental que se desarrollen herramientas adaptativas que permitan continuar con su vida incorporando todos estos cambios, y nuevos hábitos que contribuya a la recuperación.
La negación es un mecanismo de afrontamiento frecuentemente empleado con personas con cáncer, si bien en algunos casos la negación de asocia a un retraso significativo en la búsqueda de atención, en otros casos puede ayudar a reducir la ansiedad, por lo anterior es necesario buscar un punto optimo para potencializar todas las herramientas personales que tenga el paciente.
Fuente: Libro Psicooncología .
Fecha de actualización: 7 de diciembre de 2016.

Estructura del órgano

Estructura del órgano

La glándula tiroides está localizada debajo del cartílago tiroideo (la manzana de Adán), en la parte delantera del cuello. En la mayoría de las personas no se puede ver o palpar. Esta glándula, en forma de mariposa, tiene dos lóbulos, el lóbulo derecho y el lóbulo izquierdo, que están unidos por un istmo angosto.

La glándula tiroidea tiene dos tipos principales de células:

  • Células foliculares: Usan yodo de la sangre para producir la hormona tiroidea, la cual ayuda a regular el metabolismo de una persona. Demasiada hormona tiroidea (una afección llamada hipertiroidismo) puede causar que una persona tenga palpitaciones aceleradas o irregulares, dificultad para dormir, intranquilidad, hambre, pérdida de peso y una sensación de calor. Por otra parte, muy poca hormona (hipotiroidismo) causa que una persona sea más lenta, se sienta cansada y gane peso. La cantidad de hormona tiroidea segregada por la tiroides es regulada por la glándula pituitaria, en la base del cerebro, la cual produce una sustancia llamada hormona estimulante de tiroides (TSH, por sus siglas en inglés).
  • Células C (también llamadas células parafoliculares) producen calcitonina, una hormona que ayuda a controlar cómo el cuerpo usa el calcio.

Otras células menos comunes en la glándula tiroidea incluyen las células del sistema inmunitario (linfocitos) y las células de apoyo (estromales).

Cada tipo de célula genera diferentes tipos de cáncer. Las diferencias son importantes porque afectan cuán grave es el cáncer y el tipo de tratamiento que se necesita.

En la glándula tiroides se pueden originar muchos tipos de crecimientos y tumores. La mayoría de estos son benignos (no cancerosos), pero otros son malignos (cancerosos), es decir, se pueden propagar a los tejidos cercanos y a otras partes del cuerpo.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdetiroides/guiadetallada/cancerdetiroides-what-is-what-is-thyroid-cancer

Fecha de actualización: 20/Septiembre/2013

Cáncer de Tiroides

Cáncer de Tiroides

El cáncer de tiroides es un tumor originado en las células de la glándula tiroides. Dependiendo del tipo de célula en el cuál se origine, pueden distinguirse varios subtipos destacándose, por su importancia y frecuencia, el de tipo papilar y el folicular.

Nódulos y agrandamientos tiroideos benignos

Los cambios en el tamaño y la forma de la tiroides a menudo se pueden palpar o incluso ver por los pacientes o sus médicos.

El término médico para una glándula tiroides anormalmente agrandada es bocio. Algunos bocios son difusos, es decir que toda la glándula está agrandada. Otros bocios son nodulares, lo que significa que la glándula está agrandada y tiene uno o más nódulos (protuberancias). Existen muchas razones por las que la glándula tiroides pudiera estar más grande de lo usual, y en la mayoría de los casos esto no es cáncer. Los bocios difusos y nodulares usualmente son causados por un desequilibrio en ciertas hormonas. Por ejemplo, cuando no se obtiene suficiente yodo en la dieta pueden ocurrir cambios en los niveles hormonales y causar un bocio.

A las masas o protuberancias en la glándula tiroides se les llama nódulos tiroideos. La mayoría de los nódulos tiroideos son benignos, pero alrededor de uno de 20 es canceroso. Algunas veces estos nódulos producen demasiada hormona tiroidea, lo que causa hipertiroidismo.

Las personas pueden presentar nódulos tiroideos a cualquier edad, pero éstos se presentan con más frecuencia en adultos de mayor edad. Menos de uno de 10 adultos tienen nódulos tiroideos que pueden ser palpados por un médico. Sin embargo, cuando se observa la tiroides con una ecografía, a muchas más personas se les encuentran nódulos que son muy pequeños como para ser palpados.

La mayoría de los nódulos son quistes llenos de líquido o de hormona tiroidea almacenada llamada coloide.

Los nódulos sólidos tienen poco líquido o coloide. Estos nódulos tienen más probabilidad de ser cancerosos que los nódulos llenos de líquido. Aun así, la mayoría de nódulos sólidos no son cáncer. Algunos tipos de nódulos sólidos, como los adenomas y los nódulos hiperplásicos, tienen demasiadas células, pero estas células no son cancerosas.

Los nódulos tiroideos que son benignos algunas veces no necesitan tratamiento siempre y cuando no crezcan o causen síntomas. Puede que otros requieran alguna forma de tratamiento.

Tumor es tiroideos malignos (cancerosos)

Cáncer es tiroideos diferenciados

La mayoría de los cánceres de tiroides son diferenciados. En estos cánceres, las células se parecen mucho al tejido normal de la tiroides cuando se observa en un microscopio. Estos cánceres se originan de las células foliculares tiroideas.

Carcinoma papilar: Aproximadamente ocho de cada 10 cánceres de tiroides son carcinomas papilares (conocidos también como cánceres papilares o adenocarcinomas papilares). Los carcinomas papilares suelen crecer muy lentamente, y por lo general se originan en un solo lóbulo de la glándula tiroides. A pesar de que crecen lentamente, los carcinomas papilares a menudo se propagan a los ganglios linfáticos en el cuello. Aun así, estos cánceres a menudo se pueden tratar con éxito, y pocas veces causan la muerte.

Existen varios subtipos del carcinoma papilar. De estos, el subtipo folicular (también llamado variante folicular-papilar mixta) ocurre con más frecuencia. La forma habitual de carcinoma papilar y el subtipo folicular tienen el mismo pronóstico favorable cuando se descubren temprano y el mismo tratamiento. Otros subtipos de carcinoma papilar (células altas, células cilíndricas y esclerosante difusa) no son tan comunes y tienden a crecer y a propagarse más rápidamente.

Carcinoma folicular: El carcinoma folicular, también denominado cáncer folicular o adenocarcinoma folicular, es el próximo tipo más común, representando alrededor de uno de cada 10 cánceres de tiroides. Éste es más común en los países donde las personas no reciben suficiente yodo en la alimentación. Por lo general, estos cánceres no se propagan a los ganglios linfáticos, aunque se pueden propagar a otras partes del cuerpo, tal como los pulmones o los huesos. Probablemente, el pronóstico para el carcinoma folicular no es tan favorable como el del carcinoma papilar, aunque sigue siendo muy favorable en la mayoría de los casos.

Se cree que el carcinoma de células de Hürthle, también conocido como carcinoma de células oxífilas, es en realidad una variante de carcinoma folicular. Conforma aproximadamente 3% de los casos de cáncer de tiroides. Puede que el pronóstico no sea tan favorable como para el carcinoma folicular típico debido a que este tipo es más difícil encontrar y tratar. Esto se debe a que es menos probable que absorba el yodo radioactivo, el cual se usa tanto para el tratamiento como para determinar si hay propagación de cáncer de tiroides diferenciado.

Otros tipos de cáncer de tiroides

Estos tipos de cáncer de tiroides ocurren con menos frecuencia que los cánceres de tiroides diferenciados.

Carcinoma medular tiroideo: El carcinoma medular de tiroides representa aproximadamente un 4% de los cánceres de tiroides. Se origina de las células C de la glándula tiroides, la cual normalmente produce calcitonina, una hormona que ayuda a controlar la cantidad de calcio en la sangre. Algunas veces este cáncer se puede propagar a los ganglios linfáticos, los pulmones o al hígado, incluso antes de que se detecte un nódulo tiroideo.

A menudo, el cáncer medular segrega demasiada calcitonina y una proteína llamada antígeno carcinoembrionario en la sangre. Estas sustancias se pueden detectar con análisis de sangre.

Debido a que el cáncer medular no absorbe el yodo radioactivo (usado para el tratamiento y para buscar metástasis de cáncer de tiroides diferenciado), el pronóstico no es tan favorable como para los cánceres de tiroides diferenciados. Existen dos tipos de carcinoma medular de tiroides:

  • El carcinoma medular de tiroides esporádico, el cual representa aproximadamente ocho de cada 10 casos, no es hereditario. Esto significa que no abunda en las familias. Éste ocurre principalmente en adultos de edad avanzada y afecta sólo un lóbulo tiroideo.
  • El carcinoma medular de tiroides familiar se hereda y puede presentarse en cada generación de una familia. A menudo, estos cánceres se desarrollan durante la niñez o en la adultez temprana y se puede propagar temprano. Los pacientes usualmente tienen cáncer en varias áreas de ambos lóbulos. El carcinoma medular de tiroides familiar a menudo está asociado con un riesgo aumentado de otros tipos de tumores.

Carcinoma anaplásico: El carcinoma anaplásico (también llamado carcinoma indiferenciado) es una forma poco común de cáncer de tiroides, representando alrededor de 2% de todos los cánceres de tiroides. Se cree que algunas veces se origina del cáncer papilar o folicular que ya está presente. A este cáncer se le llama indiferenciado debido a que las células cancerosas no se parecen mucho a las células normales de la tiroides cuando son observadas con el microscopio. Este cáncer a menudo se propaga rápidamente hacia el cuello y otras partes del cuerpo, y es muy difícil de tratar.

Linfoma tiroideo: El linfoma se presenta en muy pocas ocasiones en la glándula tiroides. Los linfomas son cánceres que se originan de los linfocitos, el tipo principal de células del sistema inmunitario. La mayoría de los linfocitos se encuentran en los ganglios linfáticos, los cuales son grupos de células inmunitarias del tamaño de un guisante esparcidos por el cuerpo (incluyendo la glándula tiroides).

Sarcoma de tiroides: Estos cánceres poco comunes se originan en las células de apoyo de la tiroides. A menudo, estos cánceres son agresivos y difíciles de tratar.

Cáncer paratiroide

En la parte trasera, pero adheridas a la glándula tiroides hay cuatro glándulas diminutas llamadas paratiroides. Las glándulas paratiroides ayudan a regular los niveles de calcio en el organismo. Los casos de cánceres de las glándulas paratiroides son muy pocos, probablemente menos de 100 por año en los Estados Unidos.

Los cánceres paratiroides a menudo se detectan porque causan altos niveles de calcio en la sangre. Esto hace que la persona esté cansada, debilitada y somnolienta. También causan que usted orine mucho, ocasionando deshidratación, lo que puede empeorar la debilidad y la somnolencia. Otros síntomas incluyen dolor y fractura de huesos, dolor a causa de cálculos renales, depresión y estreñimiento.

Los cánceres paratiroides más grandes también pueden ser detectados como un nódulo cerca de la tiroides. Independientemente de cuán grande sea el nódulo, el único tratamiento es extirparlo quirúrgicamente. Lamentablemente, el cáncer paratiroide resulta más difícil de curar que el cáncer de tiroides.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdetiroides/guiadetallada/cancerdetiroides-what-is-what-is-thyroid-cancer

Fecha de actualización: 20/Septiembre/2013

Factores de riesgo

Factores de riesgo

Un factor de riesgo es cualquier cosa que afecte las probabilidades de que una persona padezca alguna enfermedad como el cáncer. Los distintos tipos de cáncer tienen distintos factores de riesgo. Los factores de riesgo no lo indican todo. Presentar uno o incluso varios factores de riesgo no significa que dicha persona tendrá la enfermedad. Además, muchas personas que adquieren la enfermedad puede que tengan pocos o ninguno de los factores de riesgo conocidos. Aun cuando una persona con cáncer de tiroides tiene un factor de riesgo, a menudo es muy difícil saber cuánto pudo haber contribuido ese factor de riesgo al cáncer.

Sexo y edad

Por razones que no están claras, los cánceres tiroideos (al igual que casi todas las enfermedades de tiroides) ocurren alrededor de tres veces más en las mujeres que en los hombres.

El cáncer de tiroides puede ocurrir a cualquier edad. Sin embargo, para las mujeres (quienes con más frecuencia están en las edades de 40 a 59 años al momento del diagnóstico), el riesgo está en su punto más alto a una edad menor que para los hombres (quienes usualmente están en las edades de 60 a 79 años).

Una alimentación baja en yodo

Los cánceres foliculares de tiroides son más comunes en algunas áreas del mundo en las que las dietas de las personas son bajas en yodo. En los Estados Unidos, la mayoría de las personas obtienen suficiente yodo en la alimentación, ya que se le añade a la sal de mesa y a otros alimentos. Una alimentación baja en yodo también puede aumentar el riesgo de cáncer papilar si la persona también está expuesta a radioactividad.

Rad ioterapia

La exposición a la radiación es un factor de riesgo probado para el cáncer de tiroides. Las fuentes de tal radiación incluyen ciertos tratamientos médicos y precipitación radioactiva de las armas nucleares o accidentes en plantas energéticas.

Haber recibido tratamientos de radiación dirigidos a la cabeza o al cuello durante la infancia constituye un factor de riesgo del cáncer de tiroides. El riesgo depende de la cantidad de radiación administrada y la edad del niño. En general, el riesgo aumenta cuando se administran mayores dosis y mientras menos edad tenga el paciente al momento del tratamiento. Antes de los años ’60, se trataba a los niños algunas veces con bajas dosis de radiación para cosas que hoy día no usaríamos radiación, como el acné, infecciones con hongos en el cuero cabelludo, o amígdalas o adenoides agrandadas. Posteriormente, se descubrió que las personas que se sometieron a estos tratamientos tienen un mayor riesgo de cáncer de tiroides. La radioterapia administrada a los niños para algunos cánceres, como linfoma, tumor de Wilms y neuroblastoma también aumenta el riesgo. Los cánceres de tiroides que se originan después de la radioterapia no son más graves que los otros cánceres de tiroides.

Los estudios por imágenes, tal como las radiografías y las tomografías computarizadas también exponen a los niños a radiación, aunque a dosis mucho más bajas. Por lo tanto, no está claro cuánto podrían aumentar estos estudios el riesgo de cáncer de tiroides (u otros cánceres). Si existe un aumento en el riesgo, este probablemente sea pequeño, pero por cuestión de seguridad, los niños no deben someterse a estos estudios a menos que sea absolutamente necesario. Cuando estos estudios son necesarios, se debe usar la dosis más baja de radiación que provea una imagen clara.

Varios estudios han señalado un riesgo aumentado de cáncer de tiroides en niños, debido a la precipitación radioactiva de las armas nucleares o accidentes en plantas energéticas. Por ejemplo, el cáncer de tiroides era muchas veces más frecuente de lo normal en los niños que vivieron cerca de Chernobyl, el lugar donde en 1986 ocurrió un accidente en la planta nuclear que expuso a millones de personas a la radioactividad. Los adultos que llevaron a cabo la limpieza después del accidente y aquellos que vivieron cerca de la planta también presentaron tasas más elevadas de cáncer de tiroides. Los niños que han tenido más yodo en sus dietas parecían tener un menor riesgo.

Después de las pruebas de armas nucleares en algunos estados del oeste durante los años 50, algo de precipitación radioactiva ocurrió en ciertas regiones de los Estados Unidos. Esta exposición fue mucho menor que alrededor de Chernobyl. A tales bajos niveles, no se ha probado un mayor riesgo de cáncer de tiroides. Si está preocupado debido a una posible exposición a la precipitación radioactiva, hable sobre esto con su médico.

La exposición a la radiación cuando se es adulto, conlleva mucho menos riesgo de cáncer de tiroides.

Afecciones hereditarias y antecedente familiar

Varias afecciones hereditarias se han asociado con diferentes tipos de cáncer de tiroides, como antecedente familiar. Aun así, la mayoría de las personas que padece cáncer de tiroides no presenta una condición hereditaria o un antecedente familiar de la enfermedad.

Cáncer medular tiroideo

Aproximadamente uno de cada tres carcinomas medulares de tiroides resulta como consecuencia de heredar un gen anormal. Estos casos se conocen como carcinoma medular de tiroides familiar este puede ocurrir solo, o puede ser visto junto con otros tumores.

La combinación decarcinoma medular de tiroides familiar con tumores de otras glándulas endocrinas se conoce como neoplasia endocrina múltiple tipo 2. Existen dos subtipos, la neoplasia endocrina múltiple 2a y la neoplasia endocrina múltiple 2b: ambos son causados por mutaciones (defectos) en un gen llamado RET.

  • En la neoplasia endocrina múltiple 2a, el carcinoma medular de tiroides ocurre con los feocromocitomas (tumores que producen adrenalina) y con los tumores de las glándulas paratiroides.
  • En la neoplasia endocrina múltiple2b, el carcinoma medular de tiroides está asociado con los feocromocitomas y con los crecimientos benignos de los tejidos nerviosos en la lengua y en otros lugares llamados neuromas. Este subtipo es mucho menos común que el neoplasia endocrina múltiple2a.

En estas formas hereditarias del carcinoma medular de tiroides, los cánceres a menudo se generan durante la infancia o en adultos jóvenes y se pueden propagar tempranamente. El carcinoma medular de tiroides es más agresivo en el síndrome de neoplasia endocrina múltiple 2b. Si su familia presentaneoplasia endocrina múltiple 2a o 2b, usted podría tener un riesgo muy alto de carcinoma medular de tiroides. Pregunte a su médico sobre los análisis de sangre regulares o exámenes de ecografía que se hacen para detectar problemas y sobre la posibilidad de hacer pruebas genéticas.

Otros cánceres de tiroides

Las personas con ciertas afecciones médicas hereditarias tienen un mayor riesgo de formas más comunes de cáncer de tiroides. Se observan tasas más altas de cáncer de tiroides en aquellas personas con afecciones genéticas poco comunes, tales como:

Poliposis adenomatosa familiar (FAP): Las personas con este síndrome tienen muchos pólipos en el colon y tienen un riesgo muy alto de padecer cáncer de colon. Además, presentan un riesgo aumentado de algunos otros cánceres, incluyendo cáncer papilar de tiroides. El síndrome de Gardner es un subtipo de Poliposis adenomatosa familiar en el cual los pacientes también tienen ciertos tumores benignos. Tanto el síndrome de Gardner, como la Poliposis adenomatosa familiar son causados por defectos en el gen APC.

Enfermedad de Cowden: Las personas con este síndrome tienen un riesgo aumentado de cáncer de tiroides, endometrio (uterino) y seno. Los cánceres de tiroides tienden a ser del tipo papilar o folicular. Este síndrome es causado por defectos en el gen PTEN.

Complejo de Carney, tipo I: Las personas que padecen este síndrome pueden presentar un número de tumores benignos y problemas hormonales. También tienen un riesgo aumentado de padecer cáncer papilar y folicular. Este síndrome es causado por defectos en el gen PRKAR1A.

Si usted sospecha que tiene una afección hereditaria, hable con su médico, quien pudiera recomendar asesoría genética si sus antecedentes médicos lo justifican.

Los cánceres papilares y foliculares de tiroides parecen darse en algunas familias. Tener un pariente de primer grado (madre, padre, hermana o hija) con cáncer de tiroides, incluso sin que haya un síndrome hereditario conocido en la familia, aumenta su riesgo de este cáncer. Las bases genéticas para estos cánceres no están totalmente claras.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdetiroides/guiadetallada/cancerdetiroides-causes-risk-factors

Fecha de actualización: 20/Septiembre/2103

Signos y síntomas

Signos y síntomas

La atención inmediata a las señales y los síntomas es la mejor manera para diagnosticar temprano la mayoría de los cánceres de tiroides. El cáncer de tiroides puede causar cualquiera de las siguientes señales o síntomas:

  • Un bulto o masa en el cuello, que algunas veces crece rápidamente.
  • Inflamación en el cuello.
  • Dolor en la parte frontal del cuello, que algunas veces sube hasta los oídos.
  • Ronquera u otros cambios en la voz que persiste.
  • Problemas de deglución (tragar alimento)
  • Dificultad para respirar
  • Tos constante que no se debe a un resfriado.

Si usted presenta cualquiera de estas señales o síntomas, hable con su médico inmediatamente. Muchos de estos síntomas también pueden ser causados por afecciones no cancerosas o incluso por otros cánceres del área del cuello. Los nódulos tiroideos son comunes y usualmente benignos. No obstante, si tiene cualquiera de estos síntomas, es importante que consulte con su médico de inmediato para que se pueda determinar la causa y recibir tratamiento de ser necesario.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdetiroides/guiadetallada/cancerdetiroidesearly-diagnosis

Fecha de actualización: 20/Septiembre/2013

Detección y diagnóstico

Detección y diagnóstico

Antecedentes médicos y examen físico

Si usted presenta cualquier señal o síntoma que sugiere que pudiese tener cáncer de tiroides, su médico querrá conocer su historia clínica completa. A usted le preguntarán sobre los síntomas, los posibles factores de riesgo y cualquier otro problema de salud o inquietud que usted tenga. Si alguien en su familia ha padecido cáncer de tiroides (especialmente cáncer medular de tiroides) o tumores llamados feocromocitomas, es importante que se lo comunique a su médico, ya que podría estar en alto riesgo de esta enfermedad.

Su médico le examinará para obtener más información sobre los posibles signos del cáncer de tiroides y otros problemas de salud. Durante el examen, el médico prestará especial atención al tamaño y firmeza de su tiroides y a cualquier agrandamiento de los ganglios linfáticos en su cuello.

Biopsia

El diagnostico real de cáncer de tiroides se hace con una biopsia, en la que se obtienen células del área sospechosa y se observan con un microscopio. Sin embargo, puede que este no sea el primer estudio que se haga si usted presenta una protuberancia en su cuello que causa sospecha. El médico puede que primero ordene otros estudios, tal como análisis de sangre, una ecografía, o una gammagrafía con yodo radioactivo con el fin de averiguar si usted podría tener cáncer de tiroides.

Si su médico cree que se necesita una biopsia, la manera más simple de encontrar si un nódulo o protuberancia en la tiroides es canceroso o no es con una biopsia por aspiración con aguja fina del nódulo tiroideo. Gen eralmente este tipo de biopsia se puede realizar en el consultorio de su médico.

Antes de realizar la biopsia, se podría inyectar una anestesia local (medicamento para adormecer) en la piel encima del nódulo. Su médico colocará una aguja fina y hueca directamente en el nódulo para obtener algunas células y unas pocas gotas de líquido en una jeringuilla. Gen eralmente, el médico repite el procedimiento dos o tres veces para tomar muestras de varias áreas del nódulo. Las muestras de biopsia luego se envían a un laboratorio, en donde se analizan con un microscopio para ver si las células lucen cancerosas o benignas.

El sangrado en el lugar donde se realiza la biopsia ocurre pocas veces excepto en las personas que tienen padecimientos hemorrágicos. Asegúrese de informar a su médico si presenta problemas con sangrado o si usted está tomando medicinas que podrían causar hemorragia, tal como aspirina o anticoagulantes.

Por lo general, se debe realizar esta prueba en todos los nódulos tiroideos que están lo suficientemente grandes como para ser palpados. Esto significa que son más grandes de un centímetro (alrededor de media pulgada) de ancho. A menudo los médicos usan una ecografía para observar la tiroides durante la biopsia, lo que ayuda a asegurar que se obtienen muestras de las áreas correctas. Esto es especialmente útil para nódulos más pequeños. También, las biopsias por aspiración con aguja fina se pueden usar para obtener muestras de ganglios linfáticos inflamados en el cuello con el fin de saber si contienen cáncer.

Algunas veces será necesario repetir una biopsia por aspiración con aguja fina, ya que las muestras no contenían suficientes células. La mayoría de estas biopsias indicarán que el nódulo tiroideo es benigno. En pocas ocasiones, los resultados de la biopsia indican que el nódulo es benigno aun cuando hay cáncer. El cáncer es diagnosticado claramente en aproximadamente sólo una de cada 20 biopsias.

Algunas veces, los resultados de la prueba primero se clasifican como “sospechosos” o “de significado incierto” si los hallazgos de la bipsia por aspiración con aguja fina no indican claramente si un nódulo es benigno o maligno. Si esto ocurre, el médico puede ordenar pruebas de la muestra para determinar si los genes BRAF o RET/PTC están mutados (cambiados). Encontrar estos cambios causa que la probabilidad de cáncer de tiroides sea mucho mayor, y esto también desempaña un papel al determinar el mejor tratamiento para el cáncer.

Si el diagnóstico no está claro después de la biopsia por aspiración con aguja fina, es posible que se necesite una biopsia más compleja para obtener una mejor muestra, particularmente si el médico tiene razones para pensar que el nódulo puede ser canceroso. Esto pudiera incluir una biopsia por punción usando una aguja más grande, una biopsia “abierta” quirúrgica para extraer el nódulo, o una lobectomía (extirpación de la mitad de la glándula tiroidea). Las biopsias quirúrgicas y las lobectomías se realizan en el quirófano (sala de operaciones) mientras usted está bajo anestesia general (dormido profundamente). Una lobectomía también puede ser el tratamiento principal de algunos cánceres en etapas iniciales, aunque para muchos cánceres el resto de la tiroides también tendrá que extirparse (durante una operación llamada tiroidectomía de complemento).

Estudios por imágenes

Los estudios por imágenes pueden realizarse debido a diversas razones, tal como ayudar a saber si áreas sospechosas podría ser cáncer, para saber qué tanto el cáncer podría haberse propagado y para ayudar a determinar si el tratamiento está surtiendo efecto.

Se puede realizar uno o más de estos estudios en las personas que tienen o que podrían tener cáncer de tiroides.

Ecografía

La ecografía usa ondas sonoras para crear imágenes de partes de su cuerpo. En este estudio, se coloca un pequeño instrumento en forma de vara llamado transductor en la piel frente a su glándula tiroidea. Este instrumento emite ondas de sonido y recoge el eco que rebota desde la tiroides. Una computadora convierte los ecos en una imagen en blanco y negro que aparece en una pantalla. Durante esta prueba no hay exposición a la radiación.

Este estudio puede ayudar a determinar si un nódulo tiroideo es sólido o está lleno de líquido (los nódulos sólidos tienen más probabilidad de ser cancerosos). También se puede usar para examinar la cantidad y el tamaño de los nódulos tiroideos. La manera en que un nódulo luce en una ecografía puede a veces sugerir si es probable que sea canceroso, aunque una ecografía no puede indicar con seguridad si es maligno.

Para los nódulos tiroideos que son muy pequeños como para ser palpados, esta prueba se puede usar para guiar una aguja de biopsia hacia el nódulo para obtener una muestra. Aun cuando el nódulo es lo suficientemente grande como para palparlo, la mayoría de los médicos prefieren usar una ecografía para guiar la aguja.

La ecografía también puede ayudar a determinar si hay algún ganglio linfático adyacente agrandado debido a la propagación del cáncer de tiroides. Muchos especialistas de la tiroides recomiendan ecografía para todos los pacientes con nódulos tiroideos que son lo suficientemente grandes como para palparlos.

Gammagrafía s con yodo radioactivo

Las gammagrafías con yodo radioactivo se pueden usar para ayudar a determinar si alguien con una protuberancia en el cuello podría tener cáncer de tiroides. A menudo, se usan también en personas que ya han sido diagnosticadas con cáncer tiroideo diferenciado (papilar, folicular o célula Hürthle) para ayudar a mostrar si se ha propagado. Debido a que las células del cáncer medular de tiroides no absorben el yodo, no se usan las gammagrafías con yodo radioactivo en este cáncer.

Para esta prueba, se administra por la boca (usualmente en forma de pastilla) o se inyecta por vena una pequeña cantidad de yodo radioactivo (I-131). Con el pasar del tiempo, la glándula tiroidea (o las células tiroideas en cualquier parte del cuerpo) absorbe el yodo. Se usa una cámara especial varias horas después para ver a dónde se ha dirigido la radioactividad.

Para una gammagrafía tiroidea, la cámara se coloca frente a su cuello para medir la cantidad de radiación en la glándula. Las áreas anormales de la glándula tiroides que contienen menos radioactividad que el tejido circundante se llaman nódulos fríos, y las áreas que atraen más radiación se llaman nódulos calientes. Por lo general, los nódulos calientes no son cancerosos, pero los nódulos fríos pueden ser benignos o cancerosos. Debido a que tanto los nódulos benignos como los cancerosos pueden aparecer fríos, esta prueba no puede diagnosticar por sí sola el cáncer de tiroides.

Después de la cirugía para cáncer de tiroides, las gammagrafías con yodo radioactivo a todo el cuerpo son útiles para detectar una posible propagación por todo el cuerpo. Estos estudios se vuelven incluso más sensibles si toda la glándula tiroidea ha sido extirpada mediante cirugía porque más yodo radioactivo es recogido por cualquier célula del cáncer tiroideo remanente.

Las gammagrafías con yodo radioactivo funcionan mejor si los pacientes tienen niveles altos de la hormona estimulante de tiroides (TSH, por sus siglas en inglés, o tirotropina). Para las personas con tiroides extirpadas, se pueden aumentar los niveles de TSH al suspender las pastillas de hormona tiroidea por varias semanas antes del estudio. Esto produce niveles bajos de hormona tiroidea, haciendo que la glándula pituitaria segregue más TSH, lo que estimula a cualquier célula de cáncer de tiroides a absorber el yodo radioactivo. Una desventaja de este hipotiroidismo intencional consiste en que puede causar síntomas como cansancio, depresión, aumento de peso, somnolencia, estreñimiento, dolores musculares y dificultad para concentrase. Otra manera de aumentar los niveles de TSH antes de una gammagrafía consiste en administrar una forma inyectable de tirotropina (Thyrogen®), lo que no requiere suspender el reemplazo de hormona tiroidea.

Debido a que cualquier yodo que ya se encuentra en el cuerpo puede afectar este estudio, a las personas usualmente se les pide que no consuman alimentos o medicinas que contengan yodo días antes de la gammagrafía.

El yodo radioactivo también se puede usar para tratar el cáncer de tiroides diferenciado, pero se administra en dosis mucho más elevadas.

Rad iografía de tórax

Si usted ha sido diagnosticado con cáncer de tiroides (especialmente cáncer folicular de tiroides), se pudiera realizar una radiografía regular del tórax para ver si el cáncer se ha propagado a los pulmones.

Tomografía computarizada

La tomografía computarizada es un estudio de radiografía que produce imágenes transversales detalladas de su cuerpo. La tomografía computarizada puede ayudar a determinar la localización y el tamaño de los cánceres de tiroides y si ellos se han propagado a áreas cercanas, aunque la ecografía es el estudio que usualmente se hace. Además, una tomografía computarizada se puede usar para determinar si hay propagación a órgano s distantes, tal como a los pulmones.

Un explorador de tomografía computarizada ha sido descrito como una rosca (dona) grande, con una camilla estrecha que se encuentra en la abertura central. Usted necesitará acostarse inmóvil sobre la camilla mientras se realiza el examen. Las tomografías computarizadas toman más tiempo que las radiografías convencionales, y usted podría sentirse un poco confinado por el anillo mientras se toman las fotografías.

En vez de tomar una fotografía, como la radiografía regular, la tomografía computarizada toma muchas fotografías al tiempo que un dispositivo rota a su alrededor mientras usted se encuentra acostado en una camilla. Luego, una computadora combina estas fotografías en imágenes seccionales de la parte del cuerpo que se está estudiando. Una tomografía computarizada crea imágenes más detalladas de los tejidos blandos del cuerpo que una radiografía convencional.

Antes del estudio, es posible que le pidan que tome una solución de contraste o que le apliquen una línea intravenosa mediante la cual se le inyecte un tinte de contraste diferente. Esto ayuda a delinear mejor las estructuras en su cuerpo. La inyección puede causar cierto enrojecimiento (una sensación de calor, especialmente en la cara). Algunas personas son alérgicas y presenta urticaria (erupciones en la piel). Rara vez ocurren reacciones más graves como dificultad respiratoria o baja presión sanguínea. Asegúrese de decir al médico si es alérgico a algo o si ha tenido alguna vez una reacción a cualquier material de contraste utilizado para rayos X.

En algunos casos, una tomografía computarizada puede también ser usadas para guiar con precisión la aguja de una biopsia hacia un área donde se sospecha propagación del cáncer. Para la biopsia con aguja guiada por tomografía computarizada, usted permanece en la mesa de tomografía computarizada, mientras el médico hace avanzar una aguja de biopsia a través de la piel hacia la masa. La exploración por tomografía computarizada continúa hasta que el médico pueda ver que la aguja se encuentra dentro de la masa. Entonces, se obtiene una muestra de biopsia y se examina con el microscopio.

Una desventaja de la tomografía computarizada para el cáncer de tiroides diferenciado es que el tinte de contraste que contiene yodo, lo que interfiere con las gammagrafías con yodo radioactivo. Por esta razón, muchos médicos prefieren las imágenes por resonancia magnética en lugar de una tomografía computarizada.

Imágenes por resonancia magnética

Al igual que la tomografía computarizada, las imágenes por resonancia magnética pueden usar para saber si hay cáncer en la tiroides, o cáncer que se ha propagado a partes cercanas o distantes del cuerpo. Sin embargo, la ecografía es usualmente el estudio de la tiroides que se hace primero. Las imágenes por resonancia magnética pueden proveer imágenes muy detalladas de los tejidos blandos, tal como la glándula tiroidea. Estos exámenes son también muy útiles para ver el cerebro y la médula espinal.

Las imágenes por resonancia magnética utilizan ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. Se absorbe la energía de las ondas radiales y luego se libera en un patrón formado por el tipo de tejido corporal y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. A menudo se inyecta un material de contraste, llamado gadolinio, en una vena antes del estudio para mostrar mejor los detalles.

Las imágenes por resonancia magnética toman más tiempo que las tomografías computarizadas, a menudo hasta una hora. Puede que necesite permanecer recostado dentro de un tubo, lo que puede causar molestias a personas que tengan temor a lugares cerrados.

Tomografía por emisión de positrones

Para una tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET), se inyecta una sustancia radiactiva en la sangre (usualmente un tipo de azúcar emparentado con la glucosa, conocido como FDG). La cantidad de radiactividad usada es muy baja. Debido a que las células cancerosas crecen rápidamente en el cuerpo, éstas absorben más azúcar que las células normales. Después de esperar aproximadamente una hora, usted se acuesta en la camilla de la máquina de la PET por alrededor de 30 minutos mientras una cámara especial crea una fotografía de las áreas de radiactividad en el cuerpo.

Este estudio puede ser muy útil si el cáncer de tiroides es uno que no absorbe yodo radiactivo. En esta situación, la PET puede indicar si el cáncer se ha propagado.

Las imágenes de la PET no son tan detalladas como las imágenes de la tomografía computarizada o la resonancia magnetica, pero la PET puede detectar posibles áreas de propagación del cáncer en todas las áreas del cuerpo a la misma vez. Algunas máquinas más nuevas pueden hacer una PET y una tomografía computarizada al mismo tiempo (PET/CT scan). Esto permite al médico comparar un área anormal en la PET con la apariencia detallada en la tomografía computarizada.

Análisis de sangre

Los análisis de sangre no pueden por sí solos indicar si un nódulo tiroideo es canceroso. Sin embargo, estas pruebas pueden ayudar a mostrar si la tiroides está funcionando normalmente, lo que puede ayudar a los médicos a decidir qué otras pruebas podrían ser necesarias.

Hormona estimulante de tiroides

Las pruebas de los niveles sanguíneos de la hormona estimulante de tiroides (thyroid-stimulating hormone, TSH) se podrían utilizar para estudiar la actividad general de su glándula tiroides. Los niveles de TSH, la cual es producida por la glándula pituitaria, pudieran estar altos si la tiroides no está produciendo suficientes hormonas. Esta información se puede usar para ayudar a seleccionar cuáles estudios por imágenes (tal como ecografía o gammagrafías con yodo radioactivo) se utilizarán para examinar un nódulo tiroideo. Por lo general, el nivel de TSH es normal en el cáncer de tiroides.

T3 y T4 (hormonas tiroideas)

Estas hormonas son las que principalmente produce la glándula tiroides. Los niveles de estas hormonas también se pueden medir para obtener una idea de la función de la glándula tiroidea. Por lo general, los niveles T3 y T4 son normales en el cáncer de tiroides.

Tiroglobulina

La tiroglobulina es una proteína producida por la glándula tiroides. La medida del nivel de esta proteína en la sangre no se puede utilizar para diagnosticar cáncer de tiroides, aunque puede ser útil después del tratamiento. Una manera común de tratar el cáncer de tiroides es mediante la extirpación quirúrgica de la mayor parte de la tiroides y luego usar yodo radioactivo para destruir cualquier célula de tiroides remanente. Estos tratamientos deben causar un nivel muy bajo de tiroglobulina en la sangre dentro de varias semanas. Si el nivel no es bajo, esto podría significar que aún existen células del cáncer de tiroides en el cuerpo. Un nuevo aumento en el nivel después de haber estado bajo, es un signo de que el cáncer podría estar regresando.

Calcitonina

La calcitonina es una hormona que ayuda a controlar cómo el cuerpo usa el calcio. Esta hormona es producida por las células C en la tiroides, las células que se pueden convertir en cáncer medular de tiroides. Si se sospecha la presencia de un Cáncer medular de tiroides o si usted tiene un antecedente familiar de la enfermedad, los análisis de sangre para los niveles de calcitonina pueden ayudar a detectar el cáncer medular de tiroides. Esta prueba también se usa para determinar la presencia de una posible recurrencia de cáncer medular de tiroides después del tratamiento. Debido a que la calcitonina puede afectar los niveles de calcio en la sangre, es posible que estos niveles también sean analizados.

Antígeno carcinoembrionario

Las personas con carcinoma medular de tiroides a menudo tienen altos niveles sanguíneos de una proteína llamada antígeno carcinoembrionario (carcinoembryonic antigen, CEA). Algunas veces, las pruebas de CEA pueden ayudar a encontrar este cáncer.

Otros análisis de sangre

Es posible que también se le hagan otras pruebas de sangre. Por ejemplo, si usted se va a someter a una cirugía, se realizarán pruebas para: Verificar los recuentos de células sanguíneas, determinar si hay padecimientos hemorrágicos y verificar la función de su hígado y sus riñones.

Otras pruebas

Examen de las cuerdas vocales (laringoscopia)

Los tumores de la tiroides a veces pueden afectar las cuerdas vocales. Si usted se va a someter a una cirugía para tratar el cáncer de tiroides, probablemente se realizará con anterioridad un procedimiento llamado laringoscopia para determinar si las cuerdas vocales se están moviendo normalmente. Para realizar este examen, el médico observa la garganta para examinar la laringe con espejos especiales o con un laringoscopio, un tubo con una luz y una lente en el extremo que facilita la observación de la laringe.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdetiroides/guiadetallada/cancerdetiroides-early-diagnosis

Fecha de actualización: 20/Septiembre/2013

Clasificación por etapas

Clasificación por etapas

La clasificación por etapas (estadios) o estadificación es el proceso de determinar si el cáncer se ha propagado y, de ser así, hasta dónde. La etapa de un cáncer es uno de los factores más importante para seleccionar las opciones de tratamiento y para predecir su probabilidad de cura.

La clasificación por etapas se basa en los resultados del examen físico, la biopsia y los estudios por imágenes (ecografía, gammagrafía con yodo radioactivo, tomografía computarizada, imágenes por resonancia magnética, radiografía del tórax, y/o PET).

Sistema de estadificación TNM

Un sistema de clasificación por etapas es una forma convencional para resumir cuán grande es el cáncer y qué tan lejos se ha propagado.

El sistema más comúnmente usado para describir las etapas del cáncer de tiroides es el sistema TNM del American Joint Committee on Cancer (AJCC). El sistema TNM se basa en tres piezas clave de información:

  • La letra T indica el tamaño del tumor primario y si éste ha crecido hacia el interior de las áreas cercanas.
  • La N describe la extensión de la propagación a los ganglios o nódulos linfáticos adyacentes (regionales). Los ganglios linfáticos son grupos de células del sistema inmunológico, tienen la forma de un frijol, y es el lugar donde a menudo se propagan primero los cánceres. Las células de los cánceres de tiroides pueden pasar a los ganglios linfáticos en las áreas del cuello y tórax.
  • La M indica si el cáncer se ha propagado (ha producido metástasis) a otros órgano s del cuerpo. (El cáncer de tiroides se propaga con más frecuencia a los pulmones, el hígado y los huesos).

Los números o las letras que aparecen después de la T, N y M proveen más detalles acerca de cada uno de estos factores. Los números del 0 a 4 indican la gravedad en forma creciente. La letra X corresponde a una categoría que no puede ser evaluada porque la información no está disponible.

Categorías T del cáncer de tiroides (excepto cáncer de tiroides anaplásico)

TX: No se puede evaluar el tumor primario.

T0: No hay evidencia de tumor primario.

T1: El tumor es de 2 cm (ligeramente menor de una pulgada) de ancho o más pequeño, y no ha crecido fuera de la tiroides.

  • T1a: El tumor es de 1 cm (menos de media pulgada) de ancho o más pequeño, y no ha crecido fuera de la tiroides.
  • T1b: El tumor mide más de 1 cm, pero no mide más de 2 cm de ancho y no ha crecido fuera de la tiroides.

T2: El tumor mide más de 2 cm, pero no más de 4 cm (ligeramente menor de dos pulgadas) de ancho y no ha crecido fuera de la tiroides.

T3: El tumor mide más de 4 cm de ancho, o ha comenzado a crecer en los tejidos adyacentes fuera de la tiroides.

T4a: El tumor es de cualquier tamaño y ha crecido extensamente más allá de la glándula tiroidea hacia los tejidos adyuvantes del cuello, tal como la laringe, la tráquea, el esófago (el tubo que conecta la garganta con el estómago) o al nervio de la laringe. A esto se le llama enfermedad moderadamente avanzada.

T4b: El tumor es de cualquier tamaño y ha crecido de nuevo hacia la columna vertebral o hacia los vasos sanguíneos grandes adyacentes. A esto se le llama enfermedad muy avanzada.

Categorías T del cáncer de tiroides anaplásico

Todos los cánceres tiroideos anaplásicos se consideran tumores T4 al momento del diagnóstico.

T4a: El tumor aún se encuentra confinado en la tiroides.

T4b: El tumor creció fuera de la tiroides.

Categorías N del cáncer de tiroides

NX: No se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales (cercanos).

N0: El cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos.

N1: El cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos.

  • N1a: El cáncer se propagó a los ganglios linfáticos alrededor de la tiroides en el cuello (llamados ganglios linfáticospretraqueales, paratraqueales y prelaríngeos).
  • N1b: El cáncer se propagó a otros ganglios linfáticos en el cuello (cervical) o a ganglios linfáticos ubicados detrás de la garganta (retrofaringeales) o en la parte superior del tórax (mediastino superior).

Categorías M del cáncer de tiroides

M0: No hay metástasis distante.

M1: El cáncer se propagó a otras partes del cuerpo, tal como ganglios linfáticos distantes, órgano s internos, huesos, etc.

Agrupación por etapas

Una vez que se determinan los valores para la T, N y M, éstos se combinan en etapas, expresadas en un número romano del I al IV. A veces se usan letras para dividir más una etapa. Contrario a la mayoría de los cánceres, los cánceres de tiroides se agrupan en etapas de una forma en la que también se toma en cuenta el subtipo de cáncer y la edad del paciente.

Cáncer papilar o folicular de tiroides (diferenciado) en pacientes menores de 45 años

Las personas más jóvenes tienen menores probabilidades de morir a causa del cáncer tiroideo diferenciado (papilar o folicular). Los agrupamientos por etapas TNM para estos cánceres toman en cuenta este hecho. Por lo tanto, todas las personas menores de 45 años con estos cánceres se clasifican en etapa I si no tienen propagación a distancia y etapa II si hay propagación a distancia.

Etapa I (cualquier T cualquier N, M0): El tumor puede ser de cualquier tamaño (cualquier T) y podría o no haberse propagado a los ganglios linfáticos adyacentes (cualquier N). No se ha propagado a sitios distantes (M0).

Etapa II (cualquier T, cualquier N, M1): El tumor puede ser de cualquier tamaño (cualquier T) y podría o no haberse propagado a los ganglios linfáticos adyacentes (cualquier N). Se ha propagado a lugares distantes (M1).

Cáncer papilar o folicular de tiroides (diferenciado) en pacientes de 45 años o más

Etapa I (T1, N0, M0): El tumor mide 2 cm o menos de ancho y no ha crecido fuera de la tiroides (T1). El cáncer no se propagó a los ganglios linfáticos cercanos (N0) ni a sitios distantes (M0).

Etapa II (T2, N0, M0): El tumor mide más de 2 cm, pero no mide más de 4 cm de ancho y no ha crecido fuera de la tiroides (T2). El cáncer no se propagó a los ganglios linfáticos cercanos (N0) ni a sitios distantes (M0).

Etapa III: Aplica uno de los siguientes:

T3, N0, M0: El tumor mide más de 4 cm de ancho o ha crecido ligeramente fuera de la tiroides (T3), pero no se ha propagado a los ganglios linfáticos adyacentes (N0) ni a áreas distantes (M0).

T1 a T3, N1a, M0: El tumor es de cualquier tamaño y puede haber crecido un poco fuera de la glándula tiroides (T1 a T3). El cáncer se propagó a los ganglios linfáticos que rodean la tiroides en el cuello (N1a), pero no a otros ganglios linfáticos ni a sitios distantes (M0).

Etapa IVA: Aplica uno de los siguientes:

T4a, cualquier N, M0: El tumor es de cualquier tamaño y ha crecido fuera de la glándula tiroides y hacia los tejidos cercanos del cuello (T4a). Pudiera o no haberse propagado a los ganglios linfáticos adyacentes (cualquier N). No se ha propagado a sitios distantes (M0).

T1 a T3, N1b, M0: El tumor es de cualquier tamaño y puede haber crecido un poco fuera de la glándula tiroides (T1 a T3). Se propagó a ciertos ganglios linfáticos en el cuello (ganglios cervicales) o a ganglios linfáticos en la parte superior del tórax (ganglios del mediastino superior) o ubicados detrás de la garganta (ganglios retrofaringeales) (N1b), pero no se ha propagado a lugares distantes (M0).

Etapa IVB (T4b, cualquier N, M0): El tumor es de cualquier tamaño y ha crecido de nuevo hacia la columna vertebral o hacia los vasos sanguíneos grandes adyacentes (T4b). Pudo o no haberse propagado a los ganglios linfáticos adyacentes (cualquier N), pero no se ha propagado a partes distantes (M0).

Etapa IVC (cualquier T, cualquier N, M1): El tumor es de cualquier tamaño y puede que haya crecido o no fuera de la glándula tiroides (cualquier T). Pudiera o no haberse propagado a los ganglios linfáticos adyacentes (cualquier N). Se ha propagado a lugares distantes (M1).

Cáncer medular tiroideo

La edad no es un factor en la etapa del cáncer medular de tiroides.

Etapa I (T1, N0, M0): El tumor mide 2 cm o menos de ancho y no ha crecido fuera de la tiroides (T1). El cáncer no se propagó a los ganglios linfáticos cercanos (N0) ni a sitios distantes (M0).

Etapa II: Aplica uno de los siguientes:

T2, N0, M0: El tumor mide más de 2 cm, pero no mide más de 4 cm de ancho y no ha crecido fuera de la tiroides (T2). El cáncer no se propagó a los ganglios linfáticos cercanos (N0) ni a sitios distantes (M0).

T3, N0, M0: El tumor mide más de 4 cm o ha crecido ligeramente fuera de la tiroides (T3), pero no se ha propagado a los ganglios linfáticos adyacentes (N0) ni a áreas distantes (M0).

Etapa III (T1 a T3, N1a, M0): El tumor es de cualquier tamaño y puede haber crecido un poco fuera de la glándula tiroides (T1 a T3). El cáncer se propagó a los ganglios linfáticos que rodean la tiroides en el cuello (N1a), pero no a otros ganglios linfáticos ni a sitios distantes (M0).

Etapa IVA: Aplica uno de los siguientes:

T4a, cualquier N, M0: El tumor es de cualquier tamaño y ha crecido fuera de la glándula tiroides y hacia los tejidos cercanos del cuello (T4a). Pudiera o no haberse propagado a los ganglios linfáticos adyacentes (cualquier N). No se ha propagado a sitios distantes (M0).

T1 a T3, N1b, M0: El tumor es de cualquier tamaño y puede haber crecido un poco fuera de la glándula tiroides (T1 a T3). Se propagó a ciertos ganglios linfáticos en el cuello (ganglios cervicales) o a ganglios linfáticos en la parte superior del tórax (ganglios del mediastino superior) o ubicados detrás de la garganta (ganglios retrofaringeales) (N1b), pero no se ha propagado a lugares distantes (M0).

Etapa IVB (T4b, cualquier N, M0): El tumor es de cualquier tamaño y ha crecido de nuevo hacia la columna vertebral o hacia los vasos sanguíneos grandes adyacentes (T4b). Pudo o no haberse propagado a los ganglios linfáticos adyacentes (cualquier N), pero no se ha propagado a partes distantes (M0).

Etapa IVC (cualquier T, cualquier N, M1): El tumor es de cualquier tamaño y puede que haya crecido o no fuera de la glándula tiroides (cualquier T). Pudiera o no haberse propagado a los ganglios linfáticos adyacentes (cualquier N). Se ha propagado a lugares distantes (M1).

Cáncer anaplásico de tiroides (indiferenciado)

Todos los cánceres tiroideos anaplásicos se consideran en etapa IV, lo que refleja el mal pronóstico de este tipo de cáncer.

Etapa IVA (T4a, cualquier N, M0): El tumor aún se encuentra confinado en la tiroides (T4a). Pudo o no haberse propagado a los ganglios linfáticos adyacentes (cualquier N), pero no se ha propagado a partes distantes (M0).

Etapa IVB (T4b, cualquier N, M0): El tumor creció fuera de la tiroides (T4b). Pudo o no haberse propagado a los ganglios linfáticos adyacentes (cualquier N), pero no se ha propagado a partes distantes (M0).

Etapa IVC (cualquier T, cualquier N, M1): El tumor pudo o no haber crecido fuera de la glándula tiroides (cualquier T). Pudiera o no haberse propagado a los ganglios linfáticos adyacentes (cualquier N). Se ha propagado a lugares distantes (M1).

Cáncer recurrente

En el sistema TNM, ésta no es una etapa real. A un cáncer que regresa después del tratamiento se le llama cáncer recurrente (o recaída). Si el cáncer de tiroides regresa generalmente lo hace en el cuello, pero pudiera regresar en otra parte del cuerpo (por ejemplo, los ganglios linfáticos, los pulmones o los huesos). Los médicos pueden asignar una nueva etapa basándose en qué lejos se ha propagado el cáncer, pero esto no es usualmente un proceso tan formal como la clasificación por etapas original. La presencia de enfermedad recurrente no cambia la clasificación formal original.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdetiroides/guiadetallada/cancerdetiroides-early-staging

Fecha de actualización:20/Septiembre/2013

Tratamiento

Tratamiento

El objetivo de esta información es ayudar a que usted y su familia estén informados para tomar decisiones, conjuntamente con su médico. Es posible que su médico tenga motivos para sugerir un plan de tratamiento distinto de estas opciones generales. No dude en consultarle acerca de sus opciones.

Dependiendo del tipo y la etapa de su cáncer de tiroides, puede que usted necesite más de un tipo de tratamiento.

Puede que muchos otros especialistas también participen en su atención, incluyendo enfermeras practicantes, enfermeras, psicólogos, trabajadores sociales, especialistas en rehabilitación y otros profesionales de la salud.

Después de detectar y clasificar el cáncer de tiroides, el equipo que atiende su cáncer hablará con usted sobre las opciones de tratamiento. Es importante tomarse el tiempo para considerar cada una de sus opciones. Al escoger un plan de tratamiento, los factores a considerar incluyen el tipo y la etapa del cáncer y su salud general. Las opciones de tratamiento para el cáncer de tiroides pudieran incluir:

  • Cirugía .
  • Tratamiento con yodo radioactivo.
  • Terapia de hormona tiroidea.
  • Rad ioterapia de rayos externos.
  • Quimioterapia .
  • Terapia dirigida .

Los mejores enfoques de tratamiento a menudo usan dos o más de estos métodos.

La mayoría de los cánceres de tiroides se pueden curar, especialmente si no se han propagado a partes distantes del cuerpo. Si el cáncer no se puede curar, el objetivo del tratamiento podría ser extraer o destruir tanto cáncer como sea posible y evitar que crezca, se propague o regrese por el mayor tiempo que sea posible. Algunas veces el tratamiento está dirigido a paliar (aliviar) los síntomas, como el dolor o los problemas para respirar y tragar.

Si usted tiene alguna inquietud sobre su plan de tratamiento, a menudo es buena idea buscar una segunda opinión, si el tiempo lo permite. De hecho, muchos médicos animan a los pacientes a buscar una segunda opinión. Una segunda opinión puede proveer más información y puede ayudar a que se sienta confiado sobre el plan de tratamiento que escogió.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdetiroides/guiadetallada/cancerdetiroides-treating-general-info

Fecha de actualización: 20/Septiembre/2013

Tratamiento: Cirugía

Tratamiento: Cirugía

Cirugía para el cáncer de tiroides

La cirugía es el tratamiento principal en casi todos los casos de cáncer de tiroides, excepto para algunos cánceres anaplásicos de tiroides. Si se diagnostica cáncer de tiroides mediante una biopsia por aspiración con aguja fina, usualmente se recomienda practicar una cirugía para extirpar el tumor y toda o parte de la glándula tiroides remanente.

Lobectomía

Esta cirugía algunas veces se usa para tratar los cánceres de tiroides diferenciados (papilar o folicular) que son pequeños y que no muestran ningún signo de propagación más allá de la glándula tiroidea. A veces también se usa para diagnosticar el cáncer de tiroides si el resultado de una biopsia por aspiración con aguja fina no provee un diagnóstico claro.

Primero, el cirujano hace una incisión (corte) de unas pocas pulgadas en la parte frontal del cuello y expone la tiroides. El lóbulo que contiene el cáncer entonces se extirpa usualmente junto con el istmo (la parte pequeña de la glándula que actúa como un puente entre el lóbulo izquierdo y el derecho).

Una ventaja de esta cirugía, si se puede realizar, consiste en que es posible que algunos pacientes no tengan que tomar pastillas de hormona tiroidea después de la operación, ya que se deja parte de la glándula. Sin embargo, dejar parte de la tiroides puede interferir con algunas pruebas para determinar si hay cáncer recurrente después del tratamiento, como por ejemplo gammagrafías con yodo radioactivo y análisis de sangre de tiroglobulina.

Tiroidectomía

A través de esta cirugía se extirpa la glándula tiroidea. Al igual que en la lobectomía, este procedimiento usualmente se realiza a través de una incisión de unas pocas pulgadas de diámetro en la parte frontal del cuello.

Esta cirugía es la más común para el cáncer de tiroides. Si se extirpa toda la glándula tiroides, a la cirugía se le llama tiroidectomía total. Es posible que algunas veces el cirujano no pueda extirpar la tiroides por completo. En caso de que se extirpe casi toda la tiroides, a la cirugía se le llama tirodectomía casi total. Si se extirpa la mayor parte de la glándula, a la cirugía se le llamatiroidectomía subtotal.

Después de una tiroidectomía (y posiblemente terapia con yodo radioactivo (radioyodo), usted necesitará tomar pastillas de hormona tiroidea (levotiroxina) diariamente. Sin embargo, una ventaja de esta cirugía sobre la lobectomía consiste en que su médico puede con frecuencia vigilar si la enfermedad recurre con gammagrafías con yodo radioactivo y análisis de sangre de tiroglobulina.

Extirpación de los ganglios linfáticos

Si el cáncer se propagó a los ganglios linfáticos adyacentes al cuello, éstos se extirpan al mismo tiempo que se realiza la cirugía en la tiroides. Esto es especialmente importante para el tratamiento contra el cáncer medular de tiroides y el cáncer anaplásico (cuando la cirugía es una opción).

Para el cáncer papilar o folicular, en el que se cree que sólo uno o dos ganglios linfáticos agrandados contienen cáncer, estos ganglios pueden extirparse y cualquier depósito pequeño de células cancerosas que pudiera quedar se trata con yodo radioactivo. Con mayor frecuencia, se extirpan varios ganglios linfáticos cercanos a la glándula tiroides mediante una operación llamada disección del compartimiento central del cuello. La extirpación de más ganglios linfáticos, incluidos aquellos en el lado del cuello, se llama disección radical modificada del cuello.

Riesgos y efectos secundarios de la cirugía

Las complicaciones son menos probables cuando la operación la realiza un cirujano con experiencia en la cirugía de la glándula tiroides. Por lo general, los pacientes que se someten a cirugía de tiroides están listos para dejar el hospital un día después de la operación. Las complicaciones potenciales de la cirugía de tiroides incluyen:

  • Ronquera o pérdida de la voz temporal o permanente. Esto puede ocurrir si la laringe o la tráquea está irritada debido al tubo de respiración que se usó durante la cirugía. También puede ocurrir si los nervios de la laringe fueron dañados durante la cirugía. El médico debe examinar sus cuerdas vocales antes de la cirugía para evaluar la movilidad.
  • Daño a las glándulas paratiroides (glándulas pequeñas cercanas a la glándula tiroides que ayudan a regular los niveles de calcio en la sangre). Esto puede causar bajos niveles de calcio en la sangre, lo que conduce a espasmos musculares y a sensaciones de entumecimiento y hormigueo.
  • Sangrado excesivo o formación de un coágulo sanguíneo mayor en el cuello (hematoma).
  • Infección de la herida.

Después de la cirugía, usted tendrá una pequeña cicatriz a lo largo de la parte frontal de su cuello. Esta cicatriz se vuelve menos notable con el paso del tiempo a medida que sana.

Si se extirpa toda o la mayor parte de la glándula tiroides, usted necesitará tomar diariamente pastillas de reemplazo de hormona tiroidea. Esto será necesario para todos los pacientes que se han sometido a una tiroidectomía total o casi total.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdetiroides/guiadetallada/cancerdetiroides-treating-surgery

Fecha de actualización: 20/Septiembre/2013

Tratamiento: Radioterapia con Yodo radioactivo

Tratamiento: Radioterapia con Yodo radioactivo

Su glándula tiroides absorbe casi todo el yodo de su cuerpo. Cuando el yodo radioactivo, también conocido como I-131, se administra al cuerpo en forma de líquido o cápsula, este se concentra en las células de la tiroides. La radiación puede destruir la glándula tiroides y cualquier otra célula tiroidea (incluyendo las células cancerosas) que absorbe el yodo, con poco efecto en el resto de su cuerpo. (La dosis de radiación utilizada es mucho más potente que la usada en las gammagrafías con yodo radioactivo.

Este tratamiento se puede usar para extirpar (destruir) cualquier tejido tiroideo que no haya sido extirpado mediante cirugía o para tratar algunos tipos de cáncer de tiroides que se hayan propagado a los ganglios linfáticos y a otras partes de su cuerpo.

La terapia con yodo radioactivo mejora la tasa de supervivencia de los pacientes con cáncer tiroideo papilar o folicular (o cáncer tiroideo diferenciado) que se ha propagado al cuello o a otras partes del cuerpo, y este tratamiento es actualmente una práctica convencional para dichos casos. Sin embargo, los beneficios de la terapia con yodo radioactivo son menos claros para los pacientes con cánceres pequeños de la glándula tiroides que no parecen haberse propagado, los cuales que a menudo se pueden extirpar completamente con cirugía. Hable con su médico sobre los riesgos y los beneficios de la terapia con yodo radioactivo para usted. La terapia con yodo radioactivo no se puede usar para tratar los carcinomas tiroideos anaplásicos (indiferenciados) ni los medulares, ya que estos tipos de cáncer no absorben el yodo.

Para que la terapia con yodo radioactivo sea más eficaz, los pacientes tienen que tener niveles altos de hormona estimulante de tiroides (TSH o tirotropina) en la sangre. Esta sustancia estimula el tejido de la tiroides (y las células cancerosas) para absorber el yodo radioactivo. Si se extirpó la tiroides, una manera de aumentar los niveles de TSH consiste en no tomar pastillas de hormona tiroidea por varias semanas. Esto provoca niveles muy bajos de hormona tiroidea (una afección conocida como hipotiroidismo), lo que hace que la glándula pituitaria segregue más TSH. Este hipotiroidismo intencional es temporal, pero a menudo puede causar síntomas como cansancio, depresión, aumento de peso, estreñimiento, dolores musculares y dificultad para concentrarse. Otra manera de aumentar los niveles de TSH antes de la terapia con yodo radioactivo consiste en administrar una forma inyectable de tirotropina (Thyrogen®), lo que puede hacer innecesario suspender el reemplazo de hormona tiroidea por un período de tiempo prolongado.

Riesgos y efectos secundarios

Su cuerpo emitirá radiación por algún tiempo después de recibir la terapia con yodo radioactivo. Dependiendo de la dosis de yodo radioactivo utilizado y el lugar donde usted es tratado, puede que sea necesario permanecer en el hospital varios días después del tratamiento. Será necesario estar en una habitación especial de aislamiento para prevenir que otras personas estén expuestas a la radiación. Puede que no sea necesario hospitalizar a algunas personas. Una vez que le permitan regresar a su casa después del tratamiento, se le darán instrucciones sobre cómo proteger a otras personas de la exposición a la radiación y el tiempo que necesitará tomar estas precauciones. Puede que estas instrucciones varíen ligeramente según el centro de tratamiento. Asegúrese de entender las instrucciones antes de salir del hospital.

Los efectos secundarios a corto plazo del tratamiento con yodo radioactivo pueden incluir:

  • Hinchazón y dolor al palpar el cuello.
  • Náusea y vómito.
  • Inflamación y molestia en las glándulas salivales.
  • Resequedad bucal.
  • Cambios en el gusto.

Masticar un chicle o chupar un dulce duro puede ayudar con los problemas de la glándula salivar.

En algunas personas, el tratamiento con yodo radioactivo también reduce el lagrimeo lo que provoca sequedad en los ojos. Si usa lentes de contacto, pregunte a su médico por cuánto tiempo no debería usarlos.

Los hombres que reciben dosis totales grandes debido a muchos tratamientos con yodo radioactivo puede que presenten niveles bajos de esperma o, en raras ocasiones, se vuelvan infértiles. El yodo radioactivo también puede afectar los ovarios de una mujer, y algunas mujeres pueden presentar períodos menstruales irregulares hasta por un año después del tratamiento. Muchos médicos recomiendan que las mujeres eviten quedar embarazadas de seis a doce meses después del tratamiento. Ningún efecto dañino se ha notado en niños nacidos de padres que recibieron yodo radioactivo en el pasado.

Tanto los hombres como las mujeres que han recibido terapia con yodo radioactivo podrían tener un aumento leve en el riesgo de leucemia en el futuro. Los médicos no están de acuerdo en exactamente cuánto aumenta este riesgo, pero en la mayoría de los estudios más abarcadores se ha encontrado que ésta es una complicación extremadamente poco común. En algunas investigaciones incluso se sugiere que el riesgo de leucemia quizá no aumente significativamente.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdetiroides/guiadetallada/cancerdetiroides-treating-radioactive-iodine

Fecha de actualización: 20/Septiembre/2013

Tratamiento: Terapia de hormona tiroidea

Tratamiento: Terapia de hormona tiroidea

Terapia de hormona tiroidea

Tomar diariamente pastillas de hormona tiroidea (terapia de hormona tiroidea) puede tener dos propósitos:

  • Puede ayudar a mantener el metabolismo normal del cuerpo (mediante el reemplazo de la hormona tiroidea ausente después de la cirugía).
  • Puede ayudar a detener el crecimiento de cualquier célula cancerosa remanente (al reducir los niveles de TSH).

Después de una tiroidectomía, el cuerpo ya no puede producir la hormona tiroidea que necesita, por lo que los pacientes tienen que tomar pastillas de hormona tiroidea (levotiroxina) para reemplazar la pérdida de la hormona natural.

Tomar hormona tiroidea también puede ayudar a prevenir que algunos cánceres de tiroides regresen. La glándula pituitaria regula la función tiroidea normal. La pituitaria produce una hormona, la hormona estimulante de tiroides (TSH), que hace que la glándula tiroides produzca hormona tiroidea para el cuerpo. La TSH también promueve el crecimiento de la glándula tiroidea y probablemente de las células cancerosas de la glándula tiroides. El nivel de TSH, a su vez, es regulada por la cantidad de hormona tiroidea que hay en la sangre. Si el nivel de hormona tiroidea es bajo, la pituitaria produce más TSH. En caso de que el nivel de esta hormona sea alto, no se necesita tanta TSH, por lo tanto la pituitaria produce menos de ésta.

Los médicos han aprendido que administrar dosis más altas de lo normal de hormona tiroidea puede mantener los niveles de TSH muy bajos. Esto puede desacelerar el crecimiento de cualquier célula cancerosa remanente y reducir la probabilidad de que algunos cánceres de tiroides (especialmente cánceres de alto riesgo) regresen.

Posibles efectos secundarios

Los niveles de hormona tiroidea más altos de lo normal parecen causar menos efectos secundarios a corto plazo, aunque algunos médicos han expresado preocupación sobre tomarlos por mucho tiempo. Los altos niveles de hormona tiroidea pueden causar palpitaciones aceleradas o irregulares. A largo plazo, las altas dosis pueden causar debilidad de los huesos (osteoporosis). Debido a esto, las altas dosis de hormona tiroidea pueden ser reservadas para las personas con cánceres de tiroides diferenciados que tienen un alto riesgo de recurrencia.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdetiroides/guiadetallada/cancerdetiroides-treating-thyroid-hormone-therapy

Fecha de actualización: 20/Septiembre/2013

Tratamiento: Radioterapia de haz externo

Tratamiento: Radioterapia de haz externo

La radiación externa usa rayos (o partículas) de alta energía para destruir las células cancerosas o disminuir su crecimiento. Se enfoca cuidadosamente un haz de radiación desde una máquina fuera del cuerpo. Gen eralmente, este tipo de radioterapia no se usa contra cánceres que absorben yodo (esto es, la mayoría de los cánceres de tiroides diferenciados), los cuales se pueden tratar mejor con terapia de yodo radioactivo. Se usa con más frecuencia como parte del tratamiento del cáncer medular de tiroides y el cáncer anaplásico.

Cuando un cáncer que no absorbe yodo se ha propagado fuera de la tiroidea, la radiación externa puede ayudar a tratar el cáncer o podría reducir la probabilidad de que la enfermedad regrese en el cuello después de la cirugía. Si un cáncer no responde a la terapia con yodo radioactivo, se podría usar la radiación externa para tratar la recurrencia local del cuello o las metástasis a distancia que están causando dolor u otros síntomas.

La radiación externa generalmente se administra 5 días a la semana durante varias semanas. Antes de iniciar el tratamiento, el equipo médico tomará cuidadosamente medidas para identificar los ángulos correctos para emitir los haces de radiación, y las dosis adecuadas de radiación. El tratamiento por sí solo no causa dolor y es muy parecido a la de hacerse una radiografía común. Cada tratamiento dura sólo unos minutos, aunque el tiempo de preparación (colocarle en el lugar correcto para el tratamiento) usualmente toma más tiempo.

Posibles efectos secundarios

La desventaja principal de este tratamiento es que la radiación puede destruir los tejidos sanos cercanos junto con las células cancerosas. Algunos pacientes presentan cambios en la piel similares a una quemadura solar, pero éstos se van desapareciendo lentamente. La dificultad para tragar, la sequedad de la boca, la ronquera y el cansancio también son efectos secundarios potenciales de la radioterapia externa dirigida a o cerca de la tiroides.

Para reducir el riesgo de efectos secundarios, los médicos calculan cuidadosamente la dosis exacta que se necesita y enfocan el rayo con la mayor precisión posible para llegar al blanco.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdetiroides/guiadetallada/cancerdetiroides-treating-external-beam-radiation

Fecha de actualización: 20/Septiembre/2013

Tratamiento: Quimioterapia

Tratamiento: Quimioterapia

La quimioterapia usa medicamentos contra el cáncer que se inyectan en una vena o músculo, o se administran por la boca. La quimioterapia es una terapia sistémica, es decir que el medicamento entra al torrente sanguíneo y viaja por todo el cuerpo para alcanzar y destruir las células cancerosas.

En pocas ocasiones, la quimioterapia resulta útil para la mayoría de los tipos de cáncer de tiroides, aunque afortunadamente no se necesita en la mayoría de los casos. La quimioterapia es combinada con radioterapia externa para el cáncer de tiroides anaplásico, y algunas veces se usa para otros cánceres avanzados que ya no responden a otros tratamientos.

Posibles efectos secundarios

Los medicamentos de quimioterapia atacan a las células que se están dividiendo rápidamente, razón por la cual funcionan contra las células cancerosas. Sin embargo, otras células en el cuerpo, tales como aquellas en la médula ósea, el revestimiento de la boca y los intestinos, así como los folículos pilosos, también se dividen rápidamente. Estas células también son susceptibles a ser afectadas por la quimioterapia, lo que puede ocasionar efectos secundarios.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo y dosis de los medicamentos administrados, así como de la duración del tiempo que se administran. Los efectos secundarios comunes de la quimioterapia incluyen:

  • Caída del cabello.
  • Llagas en la boca.
  • Falta de apetito.
  • Náusea y vómito.
  • Diarrea .
  • Aumento de la probabilidad de infecciones (debido a muy pocos glóbulos blancos).
  • Facilidad para que se formen moretones o surjan sangrados (debido a muy pocas plaquetas).
  • Cansancio (debido a muy pocos glóbulos rojos).

Estos efectos secundarios suelen ser a corto plazo y desaparecen después de finalizado el tratamiento. Muchas veces hay métodos para aminorar los efectos secundarios. Por ejemplo, se pueden suministrar medicamentos para ayudar a prevenir o reducir las náuseas y los vómitos.

Puede que algunos medicamentos de quimioterapia causen otros efectos secundarios específicos que requieran estar en observación. Por ejemplo, la doxorrubicina (uno de los medicamentos de quimioterapia que se usa con más frecuencia para el cáncer de tiroides) puede afectar la función cardiaca. Por lo tanto, un paciente que tome doxorrubicina será sometido regularmente a pruebas para supervisar la función cardiaca, tal como ecocardiogramas.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdetiroides/guiadetallada/cancer-de-tiroides-treating-chemotherapy

Fecha de actualización: 20/Septiembre/2013

Tratamiento: Terapia dirigida

Tratamiento: Terapia dirigida

Los investigadores han comenzado a desarrollar medicamentos más nuevos que atacan específicamente los cambios en el interior de las células que causan que se tornen cancerosas. Contrario a los medicamentos de la quimioterapia convencional, los cuales funcionan al atacar a las células que crecen rápidamente en general (incluyendo las células cancerosas), estos medicamentos atacan uno o más blancos específicos en las células cancerosas.

Medicamentos dirigidos para el cáncer de tiroides medular

Los médicos han estado interesados especialmente en descubrir medicamentos dirigidos para tratar el cáncer de tiroides medular porque los tratamientos de la tiroides a base de hormonas (incluyendo la terapia con yodo radioactivo) no son eficaces contra estos tipos de cáncer.

El vandetanib (Caprelsa®) es un medicamento dirigido que se administra de forma oral mediante una pastilla una vez al día. En los pacientes con carcinoma medular de tiroidesavanzado, el vandetanib detiene el crecimiento de los cánceres por un promedio de alrededor de 6 meses, aunque aún no está claro si puede ayudar a las personas a vivir por más tiempo. Algunos efectos secundarios comunes del vandetanib incluyen diarrea, sarpullido, náusea, alta presión arterial, dolor de cabeza, cansancio, falta de apetito, y dolor abdominal. En pocas ocasiones, también puede causar problemas con el ritmo cardiaco e infecciones que pueden causar la muerte.Debido a sus efectos secundarios potenciales, los médicos tienen que recibir una capacitación especial antes de que se les permita recetar este medicamento.

El cabozantinib (Cometriq) es otro medicamento dirigido usado para tratar el carcinoma medular de tiroides. Se toma de manera oral (pastillas o tabletas) una vez al día. En pacientes con carcinoma medular de tiroides, el cabozantinib ha demostrado que ayuda a detener el crecimiento de los cánceres por alrededor de 7 meses más que una pastilla de azúcar. Hasta el momento, sin embargo, no ha demostrado que ayude a los pacientes a vivir por más tiempo.

Los efectos secundarios comunes incluyen diarrea, estreñimiento, dolor abdominal, llagas en la boca, falta de apetito, náusea, pérdida de peso, cansancio, presión arterial alta, pérdida del color del cabello y síndrome de pies y manos (enrojecimiento, dolor e hinchazón de las manos y los pies). En pocas ocasiones, este medicamento también puede causar graves efectos secundarios, tal como sangrado profuso y orificios en el intestino.

Otros medicamentos dirigidos también han mostrado resultados preliminares promisorios contra el carcinoma medular de tiroides. Algunos de estos, como el sorafenib (Nexavar®) y el sunitinib (Sutent®), ya se están usando para tratar otros tipos de cáncer. Los médicos pueden tratar de administrar estos medicamentos, si otros tratamientos, incluyendo el vandetanib y el cabozantinib, no son eficaces.

Medicamentos dirigidos para el cáncer de tiroides papilar o folicular

Afortunadamente, la mayoría de estos cánceres se pueden tratar eficazmente con cirugía y terapia con yodo radioactivo, de manera que no hay tanta necesidad de usar otros medicamentos para tratar estos cánceres. No obstante, para los cánceres en los cuales estos tratamientos no sean eficaces, los medicamentos dirigidos, tal como sorafenib, sunitinib, pazopanib (Votrient®), y vandetanib ha mostrado cierto comienzo prometedor y puede que sean útiles.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdetiroides/guiadetallada/cancerdetiroides-treating-targeted-therapy

Fecha de actualización: 20/Septiembre/2013

Infografia Cáncer de Tiroides

Infografia Cáncer de Tiroides

**Infografía cortesía del Patronato del Instituto Nacional de Cancerología

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